Accede al interior de los icónicos locales de Carral, así están tras años desde su cierre en Vigo

El que menos, lleva más de cinco años cerrado. Los locales de la calle Carral fueron quedando vacíos paulatinamente hasta que el Concello de Vigo decidió clausurar por completo los últimos en resistir. No era un capricho, la humedad ya entonces hacía estragos en su estructura. La peluquería de Pedro Fernández fue la última en bajar la persiana, allá por el año 2020. Desde entonces, han permanecido cerrados a cal y canto, tapiados para que ni la vista de los curiosos pudiera entrar.

Metropolitano.gal ha podido hacerlo ahora que un equipo de arqueólogos está procediendo a excavar para tratar de determinar qué se esconde bajo ese suelo. Una de las hipótesis plantea incluso que allí donde tantos vigueses y viguesas acudían a cortarse el pelo podría estar un pedazo de la antigua muralla de la ciudad.

Los locales de Carral, en imágenes

El Concello está iniciando los trabajos para transformar todo el entorno de las calles Carral y Laxe, y para ello Patrimonio exige asegurarse de que con las obras no se destrozará nada de valor. Por eso, durante varias semanas este equipo de arqueólogos está cavando y analizando todo lo que oculta el pasado de Vigo.

Estas labores han obligado a retirar las maderas que tapiaban del número 29 al 41 de Carral, lo que ha permitido a este medio viajar en el tiempo casi de forma literal. En el primero de los locales, donde hasta hace no demasiado se encontraba la peluquería, todavía cuelga un calendario con fecha de febrero de 2020. En el suelo hay un gran cuadrado de tierra, donde realizan las pesquisas arqueológicas. En el entorno, sin embargo, todavía se puede recordar la vida que había. Incluso hay un pedazo de jabón junto a uno de los grifos.

Por contra, el local que se encuentra en la parte más baja de Carral está irreconocible. La puerta casi no abre de la humedad y dentro, el óxido y el moho han colonizado vigas, paredes y suelo. Lleva tanto cerrado que, este sí, sorprende a quien accede; aunque por fuera parece diminuto su interior cuenta con varias alturas.

Las huellas del pasado están borradas en la mayoría, no hay restos que delaten episodios allí vividos. Tal vez lo único, un barquito varado en el olvido, de aquellos que hacía Enrique Font y que todavía se pueden ver en algunos restaurantes de Vigo. Un paseo por la memoria, antes de seguir con la vida hacia un futuro. Siguiente puerto, la nueva imagen de Carral.

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