Un vaivén en el corazón de la ciudad invita a imaginar un futuro brillante para el "Louvre" de Vigo. Durante los últimos días, operarios uniformados con cascos y las habituales prendas reflectantes no han dejado de entrar y salir de uno de los edificios históricos de la Porta do Sol. Porque sí, aunque muchos no lo sepan, Vigo tenía su propio "Louvre".
Tras años de abandono y meses de trámites administrativos, el inmueble que albergó los míticos grandes almacenes de Segundo Gil Dávila ya registra actividad en su interior. De hecho, de la fachada del número 4 de la Porta do Sol ya cuelga el cartel de una constructora que supone el primer paso para su rehabilitación.
Esta semana, los vigueses y las viguesas que transitan por el kilómetro cero han sido testigos de lo que casi es una deuda con la historia. La ciudad vuelve a mirar al pasado, a través del antiguo "Louvre", más tarde "Lubre". Por fin, ha dejado de estar dormido. Casi dos meses después de que la Xerencia de Urbanismo autorizara las catas previas, el movimiento es ya una realidad.
- La curiosa historia del "Lubre" vigués: Vigo recuperará su histórico Louvre con los primeros pasos en Porta do Sol
Un proyecto bajo llave, pero en marcha

Aunque el destino final del edificio sigue siendo una incógnita, lo cierto es que la mejor noticia será que deje de pudrirse. Porque, tras el cierre total de su acceso, el tiempo ha ido avejentándolo cada vez más por fuera y por dentro. Sus galerías blancas se tornaron grises del mismo polvo que opacaba sus cristales, mientras su fachada se oscurecía y sus históricos carteles que asoman a la calle Carral casi amenazaban con caer.
Bajo la dirección del prestigioso arquitecto Alfonso Penela, y a petición de la propietaria Faneca Investment SL, los trabajos actuales se centran en la fase de intervención directa. Estos operarios se encuentran comprobando la estructura mediante una fase de catas.
El nuevo rostro de Vigo
La rehabilitación de este inmueble es una de las pocas piezas que faltan para completar el puzle de la renovada Porta do Sol. Mientras el entorno se ha transformado en una gran plaza peatonal, el número 4 permanece como un recordatorio del Vigo de principios del siglo XX, con sus letreros de "modelos de París" y "abrigos de piel" resistiendo al paso del tiempo.
De llevarse a cabo esta rehabilitación, supondría un avance tanto en el embellecimiento del corazón de Vigo como en el cuidado de un patrimonio de un valor incalculable. Quién sabe cuál será el nuevo futuro de este edificio; unas viviendas, oficinas o tal vez otros grandes almacenes. Mientras, a los nostálgicos siempre les quedará París para acordarse de aquel Louvre.