Bouzas resiste al ejército de Napoleón y a la lluvia, la Festa da Brincadeira no se detiene en Vigo

Un sol brillante parecía animar a Bouzas a primera hora de este sábado. Iba a ser necesario, porque lo que estaba por delante era una jornada de alerta amarilla por tormentas y granizo. Sin embargo, esta villa marinera no se rinde fácilmente, como ya lo demostró en 1809. El sonido de las fuertes lluvias no ha logrado acallar las gaitas, que no han dejado de animar la Festa da Brincadeira.

Puede que con menos afluencia, pero Bouzas ha vivido una nueva edición de su histórica celebración. Y con esta son ya 18. Durante este fin de semana, la villa marinera revive la revuelta contra las tropas de Napoleón, y con ese mismo espíritu combativo el barrio se ha preparado para mantener la Brincadeira pese a todo. La organización ya lo advertía el pasado jueves, no conciben suspenderla si no es por una alerta meteorológica roja.

Así, hosteleros y comerciantes se encomendaron a las ganas de fiesta de todo Vigo para capear el mal tiempo. Barras forradas de plástico, toldos como soportales e incluso paraguas a la venta entre los feriantes más visionarios. Lo importante era que la lluvia se notase lo mínimo para que la fiesta no decaiga. Y así, el centro urbano se llenó de gente, especialmente entre las 15:00 y las 17:00 horas cuando hasta el sol se pasó por la Brincadeira.

¿Qué ofrecerá la Brincadeira este domingo?

Por delante todavía queda un domingo entero de celebración, Bouzas no tiene pensado bajar los brazos y mantendrá la actividad entre las 11:30 a 21:30 horas. Allí, todo Vigo podrá encontrar los clásicos puestos de comida con choripanes desde los 4 euros, pero también navajas por 9 euros, mejillones por 8 euros o pulpo desde 15 euros.

Durante el domingo, siempre que sea posible por la climatología, tendrá lugar la segunda parte de la recreación histórica a partir de las 18:30 horas junto a la playa de Bouzas. Pero antes, en el mismo escenario se celebrará un concurso de Trajes de Época a las 13:00 horas. Todo con una banda sonora propia, la de la música tradicional que no deja de sonar por las calles, aunque sea a cubierto.

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