Caballero pide el cese de Diego Calvo por indicar que Vigo no acogerá el Mundial "por falta de influencia"

Las opciones de Vigo para convertirse como sede del Mundial de Fútbol 2030 se ha convertido en un nuevo campo de batalla entre el Concello y la Xunta de Galicia. Todo comenzó con la carta remitida el pasado lunes por Abel Caballero a Alfonso Rueda, donde instaba el líder del Ejecutivo autonómico a exigir que el presidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), el gallego Rafael Louzán, hiciera públicas las puntuaciones de cada una de las ciudades que optó a albergar partidos del torneo más prestigioso del deporte rey. La respuesta no tardó en llegar. Lo hizo público ayer martes el conselleiro de Presidencia, Diego Calvo, en una misiva donde se respondía al Gobierno local que "las posibles carencias que pudiese tener la propuesta olívica, junto con la ausencia de influencia del gobierno local, no permitiesen que Vigo pasase el corte".



Esa frase ha indignado al alcalde vigués. Abel Caballero remitió este miércoles un audio a los medios de comunicación exigiendo la "dimisión inmediata" de Diego Calvo. "¿Está diciendo que las sedes se adjudicaron por la influencia que las ciudades pueden tener? Tiene que haber una valoración objetiva con respecto a las bases de las convocatorias y no sobre la influencia local que tiene cada ciudad", expresó el máximo mandatario municipal, que acusó al conselleiro "de subjetividad" y señaló que la frase que se recoge en la carta enviada por la Xunta "es inadmisible".

"Parece que las adjudicaciones se hacen por la influencia de cada gobierno local, ¿acaso lo sabe? Un conselleiro que habla que las adjudicaciones del Mundial se hicieron así tiene que ser cesado inmediatamente", reiteró Abel Caballero, que considera que Vigo presentó un proyecto sólido, por ello solicitan "transparencia y publicidad" para conocer cada una de las puntuaciones de las ciudades que optaron a ser sede del Mundial de Fútbol 2030.

Precisamente, Louzán argumentó públicamente que el problema de Vigo se refería a un problema del aforo de Balaídos. No obstante, Abel Caballero señaló que el proyecto de la ciudad olívica apostaba por una nueva reforma en el estadio municipal que ampliaba la ocupación del coliseo del celtismo hasta los 43.000 asientos netos, además de instalar una cubierta retráctil.

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