El final de la Liga abrió un debate que está inmerso en el celtismo. Tanto Balaídos como las principales calles de los aledaños del coliseo vigués lucieron durante varios días carteles que reclamaban la retirada de "Abanca" que acompaña a la denominación tradicional del estadio municipal vigués. Con un fondo celeste, esta petición remarca que "Balaídos é público, é vigues, non de Abanca, que despiste sindicalistas aquí".
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Esta reclamación realizada por la CIG forma parte de las exigencias que la central sindical gallega en las movilizaciones activadas por el despido de la delegada despedida en una sucursal de Salvaterra de Miño. Todas esas protestas escalaron una dimensión mayor el pasado miércoles 3 de junio con una jornada de concentraciones en cerca de 20 oficinas de diferentes entidades bancarias de Vigo, donde los manifestantes exigen a estas grandes empresas que pongan en marcha "una banca socialmente responsable".

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Pero el cabreo del celtismo y de una buena parte de la ciudad con Abanca no se reduce solo al fútbol. Una de las mayores quejas a la entidad bancaria que preside Juan Carlos Escotet fue el estado de abandono al que sometieron a un elemento histórico como el Teatro Cine Fraga, que finalmente fue vendido por 9,3 millones de euros a Xunta de Galicia y Deputación de Pontevedra, que actualmente trabajan en su recuperación para convertirlo de nuevo en un referente cultural en toda la comunidad gallega. Abanca también cuenta con otros inmuebles que permanecen en un estado de abandono como ocurría hasta hace apenas unos meses en el Teatro Cine Fraga.