Primeros años de democracia y primera visión de una posible libertad tras décadas de oscuridad. El comienzo de los ochenta se vivió como una época llena de convulsión en el país, pero también como una ventana en la que soñar con un futuro mejor. Una década que puso punto y final a la dictadura, y que creó el escenario idóneo para retomar problemas sociales que venían de vivir en silencio. Precisamente estas cuestiones fueron las que encontraron en las calles de distintas ciudades una oportunidad para gritar su libertad, manifestarse y dejar claro que el silencio y la represión se habían quedado atrás. Ahora solo quedaba el Orgullo.
Dentro de este convulso contexto social y político, personas del colectivo LGBTIQ+ se armaron de valor y se dejaron ver y oír en aquel junio de 1977 en Barcelona, una primera manifestación para no olvidar los disturbios de Stonewall, y que abriría el paso para muchas otras. Y que no tardaría en llegar con su propia forma y voz a Galicia. Miles de personas salen a las calles este fin de semana para asistir a las distintas concentraciones previstas. Sin embargo, muchos y muchas manifestantes lo harán sin conocer cuáles fueron los primeros y primeras en alzar sus pancartas en Galicia.
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"Contra a represión das condutas homosexuais"

La primera manifestación en tomar las calles gallegas tuvo lugar el 25 de junio de 1981, precisamente, en la ciudad de Vigo. Una reivindicación en la que formaron parte activistas, colectivos, asociaciones y organizaciones políticas y feministas, con el fin de alzar su voz y dejar atrás la oscuridad que los había acompañado durante años de represión.
Una manifestación que marcó un antes y un después de la disidencia sexual en Galicia. Y que una vez más situó a Vigo a la vanguardia en la lucha por los derechos humanos. Las manos de sus manifestantes no se encontraban vacías, sino que iban acompañadas de potentes mensajes que giraban en torno principalmente a la despenalización de la homosexualidad. Y es que la transición no libró a disidentes sexuales, en especial mujeres transexuales, de ser perseguidas por "escándalo público" hasta 1985.
Pancartas como "Non á represión da homosexualidade" o "Non á discriminación social e laboral da homosexualidade" marcaron este primero grito de libertad. Este encuentro no dejó de llamar la atención a las personas que pasaban por la calle, y que dejaban clara la enorme relevancia e el impacto que dejaría esta manifestación.
La noche en Vigo: un refugio donde poder "ser"
Vigo no solo supuso este primer escenario donde manifestarse. También consiguió crear un refugio nocturno para personas queer. En este contexto de transición democrática, la ciudad olívica se consolidó como "uno de los epicentros de la sociabilidad de la disidencia sexual en el noroeste peninsular", de acuerdo con el Consello da Cultura Galega.
De esta forma, las calles de Vigo se convirtieron en un espacio donde personas del colectivo se mostraban sin miedo. Según información recogida en el Consello da Cultura Galega, una guía de viaje con información sobre bares de ambiente alemana estableció los jardines de las avenidas de Vigo como un punto de encuentro. Una guía que también recordaba la violenta dictadura contra los homosexuales.
Vigo se consolidó así como una parte fundamental de la disidencia sexual no solo en Galicia, sino en toda España.