Para muchos, organizar un viaje se trata de una tarea muy estresante. Son muchas las cosas que hay que dejar a punto antes de que comience: equipaje, itinerario, vuelos, alojamiento... En el caso de Cristian, él no se agobia si una semana antes de partir todavía no tiene claro qué llevará, dónde dormirá o cómo volverá a casa. Aún tratándose de un viaje que le tendrá fuera de casa hasta Semana Santa. Cristian partirá de Vigo para llegar en un plazo de tres meses al Sáhara. Y la encargada de llevarle a su destino será su bicicleta.
Cristian, profesor en el CEIP Valle Inclán en Vigo, se macha el lunes 19 de enero desde la ciudad olívica, y no dejará de pedalear hasta llegar a su destino final: el Sáhara. Aunque suene extraño, este tipo de aventuras son habituales en su vida, Cristian lleva cuatro años haciendo largos viajes largos sobre ruedas. En los últimos años, ha cruzado Irak, ha viajado desde Senegal hasta Guinea-Bissau y se ha recorrido Argentina, documentándolo a través de redes sociales.
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Para esta nueva aventura, Cristian tuvo que hacerle frente a algunos obstáculos que surgieron por el camino, y que le obligaron a modificar el itinerario inicial de su ruta. Así, en un primer momento, su objetivo consistía en llegar a los campos saharauís a través de Argelia. Finalmente no pudo conseguir el visado, por lo que tuvo que cambiar su ruta. "Al final voy a cruzar el territorio del otro lado, voy a continuar viajando por Marruecos y por el Sáhara ocupado", asegura Cristian. La vuelta será una preocupación del futuro, porque Cristian aún desconoce hasta dónde llegará para, quizás, tener que coger un avión para regresar a casa.
Cartas a niños y niñas saharauís
Además de sumar una aventura a su extensa lista, este aventurero llegará al Sáhara con un objetivo muy emotivo. "Un día, una compañera me comentó que era acogedora de dos niños saharauís", asegura Cristian. "Así surgió la idea de ir hasta el Sáhara y hacer alguna actividad, donde los niños de nuestro colegio de alguna manera se puedan relacionar con los niños de algún cole de allá". De esta forma, con la intención de conectar a los niños del colegio Valle Inclán de Vigo con los del Sáhara, Cristian decidió organizar este viaje.
"Cada uno de los niños y niñas les escribe lo que quiera, los más mayores un poco más de su día a día, los pequeños de sus sueños. La idea era volver con las cartas de los niños y niñas de allá, donde hablaran también de su día a día, de sus sueños. La idea era poder cumplir tantos sueños como pudiera", comparte.
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Al final, con los problemas que surgieron y el cambio de ruta, no podrá entregar ni recoger las cartas presencialmente y tuvo que recurrir a una empresa de Sevilla que pudiese gestionar el intercambio de cartas. De esta forma, podrá hacer el viaje sin tener que renunciar al objetivo final. "Los niños del colegio están viviendo todo el proceso con mucha ilusión".
¿Cómo se vive un viaje de tres meses en bici?
Aunque pueda parecer que un viaje tan largo viene acompañado de mucho estrés para preparar todo el viaje, Cristian asegura que es una persona que se lo toma con mucha calma. "Todo viene de la experiencia", asegura. Y es que admite que al principio llevaba demasiadas cosas innecesarias, hasta que se dio cuenta de que lo más importante es llevar solo lo necesario, ya que en la bicicleta cualquier peso extra se nota.
Así, para dormir busca sitios tranquilos y apartados en los que poder colocar su tienda de campaña. "A no ser que el tiempo sea muy malo, no suelo tener problema", comparte. "Cuando viajo soy totalmente autosuficiente. Llevo cama, cocina con combustible, electricidad, una placa solar...". En cuanto a la ropa, Cristian lleva principalmente prendas viejas, de las que se va desprendiendo por el camino para aligerar el equipaje.
