Mientras la ciudad se preparaba en las últimas horas para uno de sus fines de semana calientes, con todos los ojos puestos en la llegada de cientos de turistas que ponen a prueba la movilidad de Vigo, en una pequeña sala del Concello aguantan la respiración. Muchos desconocen su existencia. Están en la planta -1 del Concello, en una sala transformada en una cueva con decenas de pantallas que los convierte en los ‘guardianes’ del tráfico. Pero desde ahí se encargan de que cada día los mapas que vemos en nuestros móviles se mantengan en el tono verde de tráfico fluido. Y ahí se ha 'colado' Metropolitano.gal.
La Navidad es, claro, uno de sus mayores retos. “Sufrimos con los ciudadanos también cuando no van bien las cosas, claro que lo pasamos mal”, explican preguntados por este diario sobre el arrollador éxito navideño de los últimos años que pilló a la ciudad por sorpresa. Por ello, llevan meses preparando el nuevo plan de movilidad, que desde este viernes entra en su máximo nivel. Pero, ¿quiénes son los que buscan que nada falle?
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Vigilantes los 365 días del año

El “gran hermano municipal” lo componen 141 cámaras a lo largo y ancho de la ciudad, con 54 en túneles preparadas para detectar accidentes sin intervención humana y alertar sobre posibles atascos. Se conectan con los semáforos inteligentes y sensores en el asfalto. Todo, a través de una red de fibra óptica municipal que se extiende a lo largo de 170 kilómetros. "Tenemos más fibra que alguno de los operadores de internet de la ciudad", señalan.
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Desde la sala ponen en valor el cambio que vivió la ciudad, otrora conocida por su tráfico caótico, los pitidos continuos y la conducción estresante. Hoy, recuerdan, la tecnología lo ha cambiado todo, aunque no implica que el factor humano desaparezca. “Cuando hay un accidente o necesitamos agilizar un tramo determinado ante una retención, se puede favorecer a un determinado acceso a un cruce en detrimento de los demás”, señala la coordinadora. "El tráfico hoy no es nada comparable a lo que había hace 20 años que era una calamidad en Vigo, ahora es muy calmado, sosegado y razonable y se lo debemos a todas las persona que trabajan aquí", señala el alcalde, Abel Caballero.
“A pesar de que alguien pueda pensar lo contrario, la circulación en Vigo es muy buena”, defienden. ¿Los puntos más complejos? Avenida de Madrid, el gran reto actual, así como Antonio Palacios o accesos a Stellantis, así como Sanjurjo Badía o las zonas de colegios.
Más allá de la Navidad, el trabajo aquí es diario, pero el departamento municipal ha apostado con fuerza por los datos, el internet de las cosas y la alta tecnología aplicada al día a día. Por ejemplo, desde finales de 2023 los servicios de Bomberos y Policía Local emplean los corredores de emergencia. Los semáforos están preparados para adaptarse al paso de los vehículos municipales de emergencia de forma automática, agilizando el desplazamiento. "No hay nada igual en toda España, y somos pocas ciudades así en Europa", subrayan para poner de relieve el enorme esfuerzo realizado por caminar a la par de la tecnología, y no por detrás, como suele ser habitual en la administración.
Otro de estos ejemplos es la app Vigo Driving, que permite ver los tiempos de los semáforos y las alertas de tráfico y de cierres de calles. En teléfonos Android, además, puede funcionar sobre Google Maps, siempre que se abra la aplicación en segundo plano.
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El reto, la movilidad peatonal
Aunque la sala de control vigila fundamentalmente el tráfico rodado, el próximo objetivo está ya marcado: agilizar y mejorar la movilidad peatonal. El reto es mayúsculo, reconocen, pues al contrario que los vehículos, las personas se mueven de forma más anárquica sin seguir trazados fijos. El seguimiento y análisis con inteligencia artificial, por ejemplo, promete ser la próxima gran revolución.
El Gobierno local sí defiende la clara apuesta tecnológica, que seguirá reforzándose todavía más. "Hace unos años decidimos apostar por ella, y no nos equivocábamos, sería una mala decisión no seguir haciéndolo", defienden.