Domingo de resaca en Vigo, fiestón en Praza América y Balaídos para celebrar que el Celta sigue en Europa

Domingo de complicado amanecer para el celtismo. Buena parte de los aficionados del conjunto vigués están viviendo ese refrán que nos habla de "Noches alegres, mañanas tristes". Desde luego, la tristeza no es el ingrediente con el que se ha almorzado esta mañana en Vigo y otros puntos de Galicia, sino el de los efectos de haber vibrado y saboreado al máximo una celebración por repetir experiencia en la Europa League en una noche larga, muy larga. "Lo que no sé es que no me voy a ir a casa", aseguraba Claudio Giráldez en la rueda de prensa que tuvo lugar tras el choque de su equipo ante el Sevilla.

El Celta hizo los deberes. Venció por la mínima al Sevilla y puso la guinda a una temporada inolvidable, una campaña en la que logra la hazaña de encadenar dos participaciones en la Europa League, la segunda competición continental más importante tras la Champions League. Las más de 20.000 personas que protagonizaron un ambiente espectacular en las gradas de Balaídos prolongaron su estadía en el estadio para festejar este nuevo billete europeo en una celebración en la que hubo de todo: Rianxeira, manteos a Aspas y a la mascota Chiño, ovación a cada uno de los jugadores y componentes del cuerpo técnico que lidera Claudio Giráldez e incluso sonó el himno de la Europa League.

La jornada festiva se empañó con esa alerta meteorológica de la AEMET por tomenta y lluvia, que obligó al Celta a cancelar la fiesta de fin de temporada que tenía preparada en el entorno de Balaídos. Incluso desde redes sociales, el CM del club vigués emplazaba a ir a Praza América. Finalmente, cientos de celtistas sí que pusieron rumbo a As Travesas para cumplir con la tradición y festejar por todo lo alto que este Celta dirigido por un celtista de O Porriño y plagado de canteranos se afianza en la élite del fútbol europeo.

La celebración del Celta en el césped de Balaídos dejó muchas imágenes y muchos momentos. Iago Aspas confirmó que "en 365 días estaré ahí en la grada como vosotros" y también expresó su deseo de poder jugar el derbi gallego la próxima campaña ante un Dépor que está a un paso de regresar a Primera División. El moañés afronta su "último baile". Lo hará compitiendo en Europa y con el deseo de ser el primer capitán en la historia del Celta en levantar un gran título, lo que supondría un cierre maravilloso a su carrera.

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