Las consecuencias de las riadas experimentadas en Galicia el pasado miércoles continúan azotando las localidades ourensanas. Núcleos afectados por los incendios del último verano se han visto sorprendidos por un "tsunami" de barro, lodo y escombros. Días después, tanto Vilardevós como Vilamartín de Valdeorras encuentran la principal complicación en el suministro de agua, que ha quedado afectada por diferentes motivos.
En este contexto, el Concello de Vilardevós (Ourense) ha activado un pozo para suministrarla a la población a la espera de solucionar el problema en el manantial, inutilizable por la riada. Tal y como ha trasladado la mandataria local, Tamara Balboa, a Europa Press, durante la riada la corriente depositó en el interior del manantial barro, lodo y vegetación, además de romper una de las tuberías que lo conectan a las captaciones.
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No obstante, el suministro de agua se está realizando a través de un pozo de bombeo, que se encontraba inactivo pero preparado para este tipo de situaciones, por lo que se pudo reactivar su funcionamiento. Igualmente, la mandataria local ha indicado que cuentan con más agua embotellada para repartir en caso de ser necesario.
De cara a este semana, la idea es que empiecen las obras en el manantial, que se encuentra en la sierra --la zona más afectada por la riada-- para recuperar el suministro a través de las captaciones. Con respecto a las vías de comunicación, se encuentran liberadas desde el propio día de la riada, ya que los árboles que se cayeron fueron retirados por los dispositivos municipales. En cuanto a daños materiales, el agua afectó a algún bajo y vivienda, pero nada "que trascendiese más".
Captaciones de agua tocadas en Vilamartín
En Vilamartín de Valdeorras, su alcaldesa, Sherezade Núñez, ha indicado que "lo principalmente afectado" son las captaciones de agua potable. Las que lleva el Concello están "todas tocadas" y algunas de los vecinos también han quedado destruidas. "No hay masa vegetal, entonces la riada lo que hizo fue sepultar con tierras y ramas todos los nacientes", ha explicado.
Esto no significa que estén tocadas las depuradoras --que están "perfectas", asegura--, sino que "muchos" manantiales "están destruidos" y que, además, puentes que comunicaban con ellos "ya no existen". "Está todo reventado. Todo se va a ir solucionando a lo largo de esta semana", ha añadido Núñez, que ha avanzado que habrá que ejecutar obras de urgencia.
Por ejemplo, en los lugares de Valdegodos y Arcos, ya tuvieron que tirar un tubo de emergencia para restablecer el flujo del agua. En este sentido, la Confederación Hidrográfica Miño-Sil (CHMS) acudirá a la localidad para evaluar la situación y determinar las soluciones a adoptar.
En relación a las vías de comunicación, gracias al trabajo de voluntarios de la Diputación y del Concello, el viernes quedaron resueltas las situaciones "más críticas". Con todo, quedan actuaciones por hacer en varias carreteras que siguen tocadas, pese a que no son "tan urgentes" como todo lo que se ha ido solucionando hasta ahora.
Vías de comunicación afectadas en Viana
Mientras, en Viana do Bolo, algunas de las vías de comunicación todavía permanecen inutilizadas por la presencia de toneladas de tierra, piedras y árboles, que fueron arrastrados por el agua de las intensas lluvias y que brigadas de Vías y Obras de la Diputación de Ourense se encargan de retirar.
Según informó el sábado el ente provincial, el tramo cortado de la O-0903 ya ha reabierto al tráfico --aunque se recomienda circular con precaución--, pero los trabajos continúan para liberar la O-0904 entre Soane y A Bouza, que todavía está inhabilitada por la gran cantidad de materiales arrastrados y los daños ocasionados.
El área de Infraestructuras de la Diputación señaló que la circulación en este tramo queda reservado a la maquinaria que permanece en la zona, así como a los vehículos de emergencia en el caso de ser necesario. En cualquier caso, los accesos a los núcleos de Pixeiros, A Bouza y Padrocabalos están ya abiertos.
