El barrio de Vigo que resurgió gracias al arte se transforma en un bello cuento por Navidad

La Navidad de Vigo va mucho más allá de esa potente inversión que hace el Concello para convertir buena parte de la ciudad en un macroparque temático navideño. Sin embargo, más allá de esos de cerca 12 millones de luces led, hay lugares que esa viral Navidad no llega. Algo así sucede en el barrio de Ribadavia, que han apelado a la creatividad, la imaginación, el buen ambiente y la magia que hay en estas fechas navideñas para decorar esta zona de la ciudad olívica que resurgió este verano gracias a la iniciativa de convertir algunas de las fachadas de las casas en auténticas obras de arte.

Las casas del barrio de Ribadavia llevan la Navidad a este lugar ubicado a un paso del centro de la ciudad, en el entorno de la Cidade da Xustiza. Las vecinas y vecinos han diseñado gracias a esta decoración una especie de bello cuento de Navidad, con el contacto que otorgan las cosas sencillas y naturales hechas con el cariño de unas manos nobeles llenas de ilusión.

Elementos naturales como hojas de árboles, macetas recicladas que hacen de campanas, cintas de colores entrelazadas por los vecinos se enredan por las fachadas, por las ventanas y puertas de las casas del barrio; un árbol con luces led que trepa por un viejo poste que, ya sin función alguna, recupera el orgullo de ser útil, se alza hacia el cielo y grita con luminosidad parpadeante, atrayendo la mirada de todos los que lo observan, un árbol que ilumina la oscuridad de este céntrico barrio que, poco a poco, va recobrando vida. Pero no es el único, en la pequeña plaza del barrio, otro árbol se erige ante los niños pintados en un mural, un árbol hecho por los vecinos con hierros y hojas de magnolio y que porta con honra una bola personalizada con el nombre de: Barrio de Ribadavia. También el resto de los árboles se engalanaron para celebrar la Navidad, vistiendo sus troncos con seda roja.

El verano de 2025 marcó un antes y un después en el barrio de Ribadavia. "Arte nas fiestras", pintar las ventanas tapiadas no fue sólo un movimiento artístico que buscó llamar la atención para mejorar el estado de deterioro que sufría la zona, fue el germen inesperado de un movimiento vecinal que atrae cada día a más vecinos, los descubre y une para seguir proponiendo y desarrollando iniciativas que construyen barrio, que hacen que lo individual se vuelva colectivo, que el interés de uno sea el de todos, en el que se abandonan los individualismos y se piensa en común, y así, entre y de todos surge la belleza, el arte y la destreza que muchos desconocían que tenían.

Y con la Navidad, los personajes pintados en las ventanas de las casas abandonadas miran de reojo y sonríen, comprobando que su creación no fue en vano. Y mientras que los días pasan, el alboroto de estas fiestas llega a muchos puntos de la ciudad, en el barrio de Ribadavia se vive a otro ritmo, con menos luces que en otras calles, pero con el orgullo de pertenecer a una comunidad que ha creado con sus manos su propia Navidad.

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