El Celta afronta uno de sus momentos más especiales. El proyecto que lidera Marián Mouriño en los despachos y Claudio Giráldez a nivel deportivo -con el permiso de la leyenda Iago Aspas- no tiene techo. El club vigués no para de ganar adeptos. Tiene varios frentes abiertos que se desconoce dónde estarán los límites de un equipo plagado de canteranos y de un Balaídos que afronta ya, al fin, la recta final de una remodelación que acumula ya más de una década. Los debates se suceden ante el constante y permanente cambio del tiempo. ¿Es posible que el Celta llene un Balaídos de más de 40.000 asientos? ¿Puede el Celta convertirse en un grande como si ha conseguido el Villarreal?
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Este viernes 13, uno de esos nuevos recintos del nuevo Balaídos, en esa animada grada de Marcador, la bautizada como Sala Balcony, acogió el acto de firma de cesión de la parcela donde se asienta la grada de Río. El acuerdo sellado por Zona Franca, Concello de Vigo y Celta permitió dar continuidad por otros 49 años a una cesión que es clave para firmar el convenio entre la administración municipal que lidera Abel Caballero y el club vigués para los usos de Balaídos, un acuerdo en el que, de momento, en Praza do Rei han posibilitado a la entidad celeste a organizar grandes conciertos en el coliseo del celtismo.
La presidenta del Celta, Marián Mouriño, compareció ante los medios para confirmar que el club "trabaja" en realizar grandes conciertos en el estadio municipal vigués. "Ojalá podamos dar anuncios pronto", señaló la máxima responsable de la entidad celeste. No obstante, Mouriño no ha querido desvelar si los grandes eventos musicales se desarrollarán ya este mismo verano. "Todavía es pronto", señaló ante las preguntas de Metropolitano.gal.

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Reto más inmediato, construir la grada de Gol
El acto celebrado en uno de los nuevos espacios de Balaídos en la grada de Marcador permitió sellar la continuidad de la cesión del espacio del río Lagares para la grada de Río, ya inaugurada hace años y que, al estar encima del Lagares, no se pudor derribar y construir desde cero, algo que sí sucedió tanto en Marcador y como ocurre en estos momentos en Gol.
Es, precisamente, la bancada de Gol el siguiente desafío que afronta Balaídos, una grada demolida hace un año y que la hoja de ruta que maneja el Concello es que la obra esté concluida a finales de este año. Con este nuevo espacio en el coliseo del celtismo, el estadio municipal tendrá un aforo de poco más de 30.000 asientos. Esta actuación, que cuenta con financiación del Concello y Deputación de Pontevedra, será prácticamente idéntica a la que ya está en funcionamiento en Marcador, que destaca por su verticalidad -en el caso de Marcador hay zonas con problemas de visibilidad- y por la cercanía de la grada al terreno de juego, lo que ofrece una experiencia similar a la de los estadios de la Premier League.
Pero, sin duda, la “guinda” de la reforma de Balaídos está en la lucha que mantiene el alcalde de Vigo, Abel Caballero, para que el estadio municipal sea sede del Mundial 2030. Para “conquistar” a la FIFA, el templo del celtismo necesita tener una ocupación de 43.000 asientos. El regidor vigués ha presentado el proyecto de ampliación de Tribuna, que se retranquearía para ganar espacio, pasando a tener un graderío único y no de dos alturas como es actualmente.
El Concello asegura que la ampliación de Tribuna “está en marcha” con el proyecto de retirada de los colectores de Tribuna, una actuación clave para poder realizar esta obra. Abel Caballero ha pedido en reiteradas ocasiones que participen en la financió de este proyecto tanto Xunta de Galicia como Deputación de Pontevedra y aboga a iniciar ya los trabajos para que dé tiempo para llegar a la cita mundialista. Por su parte, la delegada del Gobierno autonómico, Ana Ortiz, aseguró esta semana en un desayuno informativo que el Ejecutivo que dirige Alfonso Rueda colaborará “en un 25%” cuando Vigo sea designada oficialmente como sede. Tanto Xunta como Deputación han propuesto que también forme parte de la financiación de la obra el Gobierno de España.