Hace ya meses que arrancó la temporada de furanchos, pero a medida que se instala el buen tiempo estos tradicionales locales gallegos se van llenando de cada vez más visitantes. De cara a los próximos meses se espera una explosión de aperturas, lo que los convierte en el mejor planazo en el área de Vigo. Una tradición que se mantiene viva a día de hoy y que combina el vino casero, la comida típica y la vida en el campo. Ahora, el furancho más 'instagrameable' acaba de desvelar su fecha de apertura.
Históricamente, las familias con viñedos decidían poner a la venta entre sus vecinos y vecinas el excedente de vino de la temporada. Para acompañarlo ofrecían algunas tapas y cada uno llevaba instrumentos para disfrutar de la música mientras compartían una mesa. Para ello, generalmente utilizaban un galpón, un jardín o un garaje. Así, la tradición se ha ido manteniendo hasta nuestros tiempos, adaptándose a las normativas específicas que se han desarrollado. Ahora, la carta de tapas está acotada por cada Concello, tan solo puede trabajar en el furancho miembros de la familia y la temporada se termina cuando se acaba el vino (o el 31 de julio como muy tarde).
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¿Cuándo abre el furancho "Reboraina"?

Pese a que estos negocios se han popularizado recientemente -especialmente por la labor de divulgadores como la Guía Furanchín-, siguen en peligro de extinción. El esfuerzo que requiere la uva y la falta de relevo generacional han llevado al cierre a muchos de ellos. Por eso, cada uno de los que abren en cada temporada tiene tanto valor.
Sin embargo, hay uno que se ha convertido en los últimos años en el escenario más idílico. Las redes sociales se llenan de fotos con el bonito entorno de este furancho. "Reboraina", sin duda, es uno de los más especiales. Ubicado en Redondela, su cuidado jardín, una recia vivienda de piedra y, sobre todo, su emblemático magnolio lo convierten en un furancho único. Un lugar que abrirá sus puertas el próximo 28 de mayo.
Como es habitual, no admite reservas, por lo que cada año se convierte en una tradición hacer cola para sentarse a cenar bajo el imponente árbol. En la carta, sencilla como siempre, hay empanada de millo, tabla de embutidos, tortilla o chorizos asados. Aunque la estrella es el vino albariño de la casa.