La costa de Galicia sigue destacando como un enclave privilegiado para observar el mar de ardora. Este fenómeno originado por microorganismos bioluminiscentes, ha regalado estampas memorables a los visitantes de distintas playas de la comunidad, como las que se pudieron disfrutar esta pasada noche en A Mourisca, en Bueu.
Precisamente fue en Bueu, además de Chapela, donde este año se detectaron los primeros avistamientos de esta temporada hacia mediados de junio. Días más tarde, el 25 de junio, los análisis del Intecmar confirmaron la presencia de "unas 400 células" en las aguas cercanas a las islas Cíes.
Yolanda Pazos, responsable de la Unidad de Oceanografía y Fitoplancton del Instituto Tecnolóxico para o Control do Medio Mariño de Galicia (Intecmar), explicó a Europa Press la ciencia detrás de esta magia. El brillo es obra de los dinoflagelados, unos microorganismos que reaccionan emitiendo luz ante perturbaciones como el viento o el choque de las olas.
Cuando las circunstancias ambientales son propicias, estos seres se multiplican masivamente. ¿La mejor pista para anticiparse al fenómeno? Pues curiosamente obbservar el mar a la luz del sol. Si el agua presenta manchas de tono anaranjado durante el día, puede ser un anticipo de que al caer la noche podríamos disfrutar de sus característicos destellos azules.
¿Cuándo hay mar de ardora?
La duración de este espectáculo luminoso está ligada al clima, tal y como señala Pazos. Por ejemplo, los vientos fuertes del norte empujan a estos microorganismos fuera de las rías, mientras que los vientos intensos del sur provocan que se hundan. Por el contrario, el escenario perfecto para disfrutar de la bioluminiscencia requiere cielos oscuros sin contaminación lumínica y aguas tranquilas donde "no hay muchas corrientes".
Un dato curioso es que estos microorganismos no son los mismos en toda la costa de Galicia:
- En el sur: Predominan organismos de mayor tamaño (de unos dos milímetros), que llegan a ser visibles a contraluz en el agua.
- En el norte: Actúan especies mucho más diminutas, generando un resplandor de aspecto más difuminado.
Durante los últimos años, playas como A Lanzada, Carnota, Nemiña o Balarés se han consolidado como puntos para buscar el mar de ardora. No obstante, este maravilloso fenómeno es capaz de bañar gran parte del litoral, sorprendiendo incluso en entornos como Bouzas, en Vigo.
Otros factores a tener en cuenta son:
- Mar en calma: El agua tranquila permite que el fitoplancton se concentre cerca de la costa en lugar de dispersarse.
- Oscuridad total: Las mejores noches son las de luna nueva y en playas alejadas de la contaminación lumínica.
- Movimiento: Estos microorganismos brillan cuando detectan movimiento, como método defensivo ante posibles depredadores. Así que lo harán bien por el oleaje o bien si por ejemplo pasamos la mano por el agua.
