El resurgir del Tibet gallego, el único monasterio budista de Galicia tiene fecha para reabrir sus puertas

El templo Chu Sup Tsang, ubicado en la aldea de Ventoselo (San Amaro, Ourense), reabrirá sus puertas el 31 de julio // EP

En el año 2008, el Lama Gueshe Tenzing Tamding visitó la aldea de Ventoselo, en el municipio ourensano de San Amaro, en donde llevó a cabo una meditación durante la cual logró captar el canto de un cuco; un sonido que no había escuchado desde que abandonó el Tibet con 12 años de edad.

El Lama percibió dicho sonido como una señal para considerar San Amaro el lugar en el que construir otro templo en la Península, convirtiéndose este en el primer y único monasterio budista en Galicia. "Le dio mucha alegría. Lo interpretó como algo auspicioso, algo positivo", ha explicado Tenzing Ngeyung, una de las monjas que reside en el monasterio Chu Sup Tsang, en San Amaro, consultada por Europa Press.

Sin embargo, tras más de 15 años en funcionamiento, el 27 de febrero de 2024 un incendio calcinó gran parte de las instalaciones del monasterio, obligando a sus residentes a reconstruir su hogar. Ahora, después de dos años de trabajos, el templo ha fijado el 31 de julio --a las 11:00 horas-- como fecha de reinauguración, con la previsión de recibir de nuevo al Lama Gueshe Tenzing, así como a otros muchos maestros procedentes de distintas partes del mundo, entre ellas, India, Nepal, Estados Unidos o Italia.

El templo

Tal y como ha desgranado Tenzing Ngeyung, fue el Lama Khen Rimpoché --maestro del Lama Gueshe Tenzing Tamding-- el primero en llegar a España, concretamente a Menorca, en donde fundó el que se convertiría en el "templo raíz" de la Península, a principios de la década del 1990.

Antes de fallecer en el año 2002, Khen Rimpoché encargó a su sucesor (Gueshe Tenzing) que "cuidase de sus discípulos" en España. Así, Gueshe Tenzing decidió levantar un monasterio en el que se pudiese estudiar la filosofía budista "de la misma forma en la que se estudia en los monasterios de la India y del Tibet".

A partir de esta idea, el Lama pidió a sus discípulos que buscasen alguna zona en la Península Ibérica en donde construir un nuevo templo, localizando dos de ellos la aldea de Ventoselo. "Él estaba en Estados Unidos en aquel momento. Vino a España, a Ventoselo, hizo una meditación, y dijo que la energía era muy propicia, que era un lugar con mucha calma", ha relatado Tenzing Ngeyung, quien ha explicado que, tras comprar el terreno, el monasterio se fue construyendo poco a poco.

A pesar de que Chu Sup Tsang no es el templo "más grande arquitectónicamente", sí es el único de Europa que ofrece estudios de filosofía que emulan los impartidos en el Tibet y en la India, basados en el linaje Guelug, "muy centrado en el estudio de la mente y la lógica". "Es un programa de estudios que no se ofrece con esta continuidad y amplitud en ningún otro monasterio", ha destacado.

"Hoy eso sería un núcleo, como tantos que hay en Galicia, totalmente abandonado, porque ya no vivía nadie. Gracias al canto de ese cuco, hoy en día, después del Castro Celta de San Ciprián de Lás, es el segundo atractivo turístico que tiene San Amaro", ha destacado también el alcalde de San Amaro, Fernando Rodríguez (PP), consultado por Europa Press.

El incendio

En concreto, la monja Tenzing Ngeyung ha relatado que, el 27 de febrero de 2024, un incendio calcinó gran parte de las instalaciones del monasterio, que se dio por extinguido el 1 de marzo, tras cuatro días de trabajos de extición. "En menos de 15 minutos tuvimos que salir porque se llenó todo de humo. Lo vimos colapsar desde fuera", ha lamentado Tenzing.

Según ha detallado, el único punto de calor con el que contaba el monasterio en aquel momento procedía de una chimenea, cuyo tiro atravesaba la planta superior del inmueble principal y salía al tejado. "Nos explicaron que una de las bigas de madera que cruzaba el techo del dormitorio de la planta superior tocaba en la esquina de la habitación por la que subía el tiro de la chimenea dando calor", ha trasladado Ngeyung.

En esta línea, el tiro de la chimenea fue calentando progresivamente la madera, que comenzó a secarse por dentro, provocando que cada vez necesitase menos temperatura para su ignición. "Llegó un momento en el que cogió mucha temperatura y el fuego debió iniciarse desde dentro de la biga hacia fuera, saliendo hasta la cubierta", ha añadido.

En este sentido, también el regidor ha relatado que, una vez que comenzó el incendio, "fue imparable". En concreto, Fernando Rodríguez recibió durante una comida un mensaje de la Consellería de Medio Rural en el que se alertaba de un incendio en la parroquia de Beariz. "Los bomberos se limitaron a enfriar y evitar que el incendio no saliese de ahí", ha explicado Rodríguez.

Reconstrucción

Así, Rodríguez ha detallado que el Lama "había apostado por este territorio" y que, por lo tanto, tras el incendio, "su idea era reconstruirlo". "Entre seguro y aportaciones de los miembros de la comunidad volvieron a construirlo", ha recalcado.

En concreto, la edificación del monasterio consta de varias fases. Según ha explicado Tenzing Ngeyung, la primera de ellas consistía en adecuar el edificio principal, en el que se encuentran dormitorios, cocina, almacén y demás estancias.

Se procedió entonces a una ampliación a partir de un segundo edificio con otros 10 dormitorios adicionales, así como algunas construcciones auxiliares. Así, el Lama comenzó a pensar en la tercera fase, con el objetivo de ampliar la Gompa --el "corazón" del templo, en donde se reciben las enseñanzas y se realiza la práctica cada mañana--. Más tarde, la comunidad monástica presentó un plan especial de infraestructuras a la Xunta, aprobado en 2025, que contemplaba una nueva Gompa con capacidad para 500 personas, una nueva biblioteca integrada y una estupa --monumento que representa la "mente iluminada"--, además de la construcción de pequeñas cabañas para llevar a cabo retiros "más largos" a través del monte.

La comunidad

"Son una comunidad muy sociable. Siempre hubo una buena sintonía entre ellos y los vecinos", ha celebrado el alcalde, indicando que, tras el incendio, "todo el mundo se volcó en lo que necesitaran", puesto que los residentes del templo "perdieron muchísimo, sobre todo libros, que son irrecuperables".

Algo que también ha trasladado uno de los vecinos de San Amaro, Jose Antonio, quien ha recalcado que la apertura del templo fue "la sorpresa más grande". "Yo solo había visto monjes budistas en las películas y de repente los encontré aquí comiendo", ha relatado, subrayando que la relación con la comunidad budista es "una maravilla".

Día a día en el templo

Tal y como ha resaltado Tenzing Ngeyung, el día a día en el monasterio arranca sobre las 6:00 o 6:30 horas, para comenzar con la práctica y la meditación, primero de "calma mental" y, después, "analítica". Tanto los desayunos, como las comidas y las cenas se realizan en silencio. "Comemos juntos. Nos turnamos para cocinar, normalmente, cada semana cocina uno", ha añadido Ngeyung.

Así, los residentes proceden a llevar a cabo tareas comunes, puesto que "hay mucho que mantener", así como labores administrativas. Además, Tenzing ha explicado que, quienes habitan en el templo, desarrollan también labores de transcripción de las enseñanzas que el Lama, en su "español roto", imparte durante los retiros.

"Entre medias, los fines de semana damos enseñanzas. Normalmente, hay una charla de introducción al budismo los sábados y también un día de puertas abiertas los viernes para curiosos o turistas", ha explicado Ngeyung. Asimismo, cada dos meses, aproximadamente, las monjas y monjes que viven en el monasterio lo adaptan para recibir a cientos de personas que participan en retiros presenciales en el templo, uno de ellos del 2 al 8 de agosto, y otro del 26 al 30 de diciembre.

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