En marcha el novedoso sistema de orientación para hacer de Vigo una ciudad más inclusiva

Vigo busca ser una ciudad más accesible para todo el mundo. Por ello, durante los últimos años ha apostado por alternativas como ascensores o rampas, para hacer más fácil recorrer la ciudad a quienes tienen problemas de movilidad. Ahora, quiere desarrollar todo un sistema de orientación que mejorará la calidad de vida para quienes tienen problemas de visión.

El Concello da un nuevo paso en el proyecto 'Vigo Edificios Intelixentes' con la contratación de las licencias y la conservación de esta red de señalización inclusiva, que se instalará en 173 inmuebles municipales y permitirá actualizar la información al instante.

Este contrato, que supone una inversión de 53.000 euros, permitirá emplear tecnología en la señalización digital para facilitar la autonomía en la ciudad. En total, se realizará una prueba piloto en 173 edificios públicos de Vigo, donde los usuarios recibirán información precisa y sin intermediarios directamente en sus teléfonos móviles.

La principal ventaja de esta iniciativa frente a alternativas analógicas, como los tradicionales paneles en braille, es la inmediatez. Desde el Gobierno local destacan que esta infraestructura permite actualizar la información en tiempo real: "Al ser a través de un código QR y de nuestra transmisión de información, en dos minutos se escribe y lo reciben". El propio alcalde, Abel Caballero, asegura que esto sitúa a Vigo "en el límite del conocimiento".

Este nuevo paso administrativo complementa la contratación inicial del sistema, aprobada en su día por la Xunta de Goberno local con un presupuesto de algo más de 37.000 euros para desarrollar la tecnología desde cero. La solución elegida rompe con las barreras de los códigos QR convencionales, que pueden resultar frustrantes porque exigen un encuadre exacto. En su lugar, este sistema utiliza unos marcadores visuales de colores que la aplicación móvil detecta de forma casi automática, sin necesidad de que el usuario tenga que detenerse, enfocar o centrar la imagen en la pantalla.

Todo ello facilita que los códigos puedan leerse a más de diez metros de distancia y en ángulos superiores a los cien grados. Esto permite a la persona identificar los puntos de información simplemente apuntando su dispositivo en una dirección general, capturando los mensajes de voz de su entorno incluso mientras se desplaza.

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