En marcha el pionero parque de juego "para todo el año" a un paso de Vigo

El Concello de Ponte Caldelas ha dado luz verde definitiva a uno de sus proyectos urbanos más demandados. El alcalde, Andrés Díaz, ha confirmado que la obra del nuevo parque infantil cubierto "ya está adjudicada", lo que supone el inicio inminente de una infraestructura pensada para romper con la estacionalidad y ofrecer una alternativa de ocio funcional los 365 días del año.

Un "gran paraguas" para disfrutar todo el año

El principal atractivo de esta nueva dotación es su diseño bioclimático, concebido para adaptarse a la meteorología gallega. El parque contará con una gran cubierta en forma de carpa, en tonos blancos y azules, que funcionará como un "gran paraguas".

Según ha explicado el regidor, esta solución técnica tiene un doble propósito: garantizar "sombra en verano" durante los días de calor y ofrecer "abrigo en invierno" cuando las precipitaciones impiden el uso de las instalaciones al aire libre habituales. De esta forma, el recinto responde a una "demanda histórica de las familias" de la villa, asegurando que el juego no tenga que detenerse por el clima.

Inversión y zonas diferenciadas

La actuación, que salió a licitación con un presupuesto de 303.449,96 euros, plantea una renovación integral del entorno urbano. Lejos de limitarse a los tradicionales columpios, el espacio se ha diseñado como un punto de encuentro intergeneracional dividido en varias áreas:

Otros proyectos: un parque termal

Este no es el único ambicioso plan de Ponte Caldelas para reforzarse como destino turístico y mejorar la calidad de vida. El alcalde ha destacado que este será un "nuevo espacio por el que pasarán las personas que visiten las Termas", convirtiéndose en un nexo de unión entre el flujo de visitantes y el centro urbano.

A este enclave, se sumará el futuro Parque Termal, un ambicioso proyecto en una parcela de titularidad municipal junto al río Verdugo. Allí, el Concello planea recuperar la cultura termal que, desde finales del siglo XIX, convirtió a la localidad en un referente de la hostelería gallega. Este proyecto paralelo busca devolver el uso público de dicho espacio privilegiado mediante la instalación de nuevas pozas, actuando como motor socioeconómico.

Con la construcción del parque infantil cubierto, el Gobierno local busca que esos futuros visitantes del balneario y del río no pasen de largo, sino que "se queden a disfrutar de nuestro comercio y de nuestra hostelería", cerrando así el círculo de reactivación económica de la villa.

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