Familiares de víctimas del Pitanxo aseguran que los perjudicados son ellos y no la armadora

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Familiares de los 21 fallecidos en el naufragio del pesquero gallego 'Villa de Pitanxo', que naufragó el pasado 15 de febrero a 450 kilómetros al este de Terranova (Canadá), han asegurado este lunes que los perjudicados por el hundimiento del barco son ellos y no la empresa armadora. Así lo han señalado tras reunirse esta mañana con el alcalde de Vigo, Abel Caballero, después de conocerse que la compañía Nores ha pedido al juez personarse en la causa como perjudicada por el naufragio.

"No lo entiendo", ha lamentado la portavoz de las familias e hija de uno de los marineros fallecidos, María José de Pazo, quien ha indicado que los perjudicados son los familiares de las víctimas, que están "rotos" y que son los que realmente quieren saber "la verdad".

Por ello, ha subrayado la necesidad de que se baje al pecio para obtener datos de lo que pudo haber ocurrido en la madrugada del 15 de febrero y ha reivindicado que las familias y el tercer superviviente, Samuel Kwesi Koufie, siempre han insistido en la necesidad de buscar el barco hundido, mientras que los otros dos supervivientes (el patrón, Juan Padín, y su sobrino, Eduardo Rial) no lo han solicitado, así como tampoco lo ha hecho la empresa armadora. "Con las palabras cada uno se retracta", ha sentenciado.

Moción en Vigo

Por otra parte, De Pazo ha agradecido a Caballero la reunión y ha adelantado que el pleno del Ayuntamiento de Vigo aprobará previsiblemente este miércoles una moción en apoyo a las familias de los 21 marineros fallecidos, como ya hicieron hace un mes otros municipios gallegos.

En esta moción, que las familias propusieron en abril y que no fue tramitada por el Ayuntamiento olívico, se insta al Gobierno a que se baje al barco para buscar pruebas, se sepa la verdad y se haga justicia.

De Pazo ha puesto el foco en los indicios que apuntan hacia el capitán del barco, que podría haber cometido 21 delitos de homicidio por imprudencia, tal como recoge la Audiencia Nacional en su auto.

Investigación

El pasado viernes salió a la luz que la Audiencia Nacional ha citado a Juan Padín a declarar el próximo 31 de mayo en Madrid como investigado de la causa del Pitanxo, mientras que los otros dos supervivientes declararán en calidad de testigos.

A principios del mes pasado, el juez de la Audiencia Nacional Ismael Moreno acordó remitir a los juzgados de Marín la investigación sobre el naufragio, indicando en su auto que veía indicios de "al menos 21 delitos de homicidio por imprudencia grave y contra los derechos de los trabajadores". Sin embargo, el juzgado de Marín rechazó hacerse cargo del caso, al no verse competente, por lo que ahora la AN comenzó las diligencias, aunque previsiblemente será el Tribunal Supremo el que finalmente decida a quién le corresponde la causa.

En este sentido, la Audiencia Nacional puso en "duda" la versión ofrecida por Juan Padín, el patrón del pesquero, indicando que la velocidad del buque a las horas de la tragedia "suscita dudas" sobre la declaración del capitán acerca de la parada de los motores por avería como causa determinante de la escora y posterior hundimiento del barco.

Todo ello después de que Padín, uno de los tres supervivientes, asegurase que sobre las 04:00 horas de la madrugada se habría parado el motor del barco, lo que dadas las condiciones meteorológicas existentes en ese momento determinó la sucesiva entrada de agua por la aleta de babor, ocasionando una cada vez mayor escora. Vista la situación, según el declarante, dio a la tripulación la señal de abandono del buque previa colocación del traje de supervivencia y chaleco salvavidas. "Ya con todo colocado nos disponemos al arriado de la balsa de babor", añade el capitán, que deja encargado al primer oficial, por cuanto él se dirige a arriar la balsa de estribor, lo que consigue y embarca la tripulación. Eduardo Rial, sobrino del patrón y otro de los supervivientes, ofreció una declaración similar a la de su tío.

Samuel Kwesi, el tercer superviviente a la tragedia, explicó en un primer momento que al pararse el motor el barco quedó a la merced de las olas, lo que, unido al peso del aparejo, hizo que entrara mucha agua y se escorara hacia babor. Entonces oyó al capitán ordenar que subieran al puente, lo que hizo sin el traje de supervivencia al no darle tiempo. Sin embargo, en una posterior declaración, dio una versión "absolutamente distinta" de los hechos. Él señaló que el motor no se paró, sino que las maquinillas que recogen el aparejo dejaron de funcionar bien, tensando pero no recogiendo y provocando la escora.

Por ello, le gritaron al capitán que soltara los aparejos, pero este se negó. Después, con el buque muy ladeado, se paró el motor y se incrementó la escora de babor. Samuel subrayó que en ningún momento el capitán dio orden de ponerse los trajes de supervivencia aunque él y su sobrino sí los llevaban, lo que le sorprendió.

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