Más allá de los conocimientos clínicos, la comunicación médico-paciente es una de las competencias clave para una atención sanitaria de calidad, lo que requiere que el personal médico cuente con habilidades comunicativas y capacidad de empatía. Con el propósito de que las y los futuros profesionales de este ámbito puedan trabajar estas habilidades, docentes de las universidades de Vigo y Salamanca desarrollaron un novedoso proyecto de innovación docente que propone el uso de inteligencia artificial generativa como herramienta para entrenar estas habilidades en un entorno simulado. Se trata de un chatbot que no solo permite emular una conversación con diferentes perfiles de pacientes, sino que también les proporciona una evaluación inmediata sobre su desempeño. Esta herramienta fue diseñada por un equipo multidisciplinar de investigadores e investigadoras, del que forma parte el profesor de la Facultad de Comunicación Xabier Martínez Rolán.
A pesar de que numerosos estudios han demostrado que la empatía clínica no solo mejora la experiencia del paciente, sino que influye positivamente en la adherencia a los tratamientos y en la precisión diagnóstica, el desarrollo sistemático de estas habilidades de comunicación y empatía sigue siendo uno de los grandes retos en la formación médica, destacan desde la Universidad de Salamanca (Usal). En este sentido, el proyecto permite al estudiantado “practicar sus habilidades comunicativas de forma repetida, segura y personalizada, creando situaciones clínicas simuladas, con evaluación y retroalimentación inmediata”, señala el director del proyecto, Carlos Montilla, profesor del Departamento de Medicina de la Usal y reumatólogo en el Hospital Clínico Universitario de Salamanca.
“Los médicos tienen que dar malas noticias y hay que aprender a darlas”, añade Martínez Rolán, quien trabajó en el diseño de esta herramienta junto a los reumatólogos Carlos Montilla y Esther Toledano y la psicóloga Beatriz Vicente. Combinando conocimientos de diferentes áreas, su trabajo se centró en emplear la inteligencia artificial generativa para “entrenar un chatbot capaz de simular las personalidades de varios pacientes”, permitiendo que el estudiantado de Medicina trabaje “habilidades de comunicación y empatía”. El resultado, señala el investigador del grupo Sepcom, es “una experiencia piloto para implantar en el aula un chatbot que permite al alumnado enfrentarse a posibles casos, con un comportamiento similar al que tendría un paciente real”.
Paciente y evaluador
El chatbot diseñado permite practicar conversaciones clínicas tantas veces como sea necesario, recibir retroalimentación inmediata y tomar conciencia del impacto del lenguaje, el tono y la actitud profesional en el bienestar de las y los pacientes. En concreto, en esta experiencia piloto se diseñaron tres perfiles de pacientes, afectados por diferentes enfermedades reumatológicas y orientados a trabajar distintos aspectos comunicativos, como la validación emocional o la escucha activa. De este modo, el estudiantado puede interactuar con pacientes virtuales que simulan distintos perfiles clínicos en situaciones emocionalmente complejas, como comunicar un diagnóstico difícil, gestionar el miedo o la ira de un paciente, explicar un tratamiento crónico o acompañar en procesos de incertidumbre. Todo ello, señalan los responsables del proyecto, “en un entorno seguro, sin presión asistencial y con la posibilidad de repetir, reflexionar y mejorar”.
Los algoritmos desarrollados permiten, a su vez, que esta interacción vaya evolucionando en función de la actitud comunicativa del estudiante. Además, explica Martínez Rolán, se trata de una herramienta “con un comportamiento doble”, ya que, una vez la persona usuaria introduce “las palabras de control”, deja de comportarse como paciente y evalúa toda la conversación. En esta evaluación, informa sobre “cómo fue su intervención y cómo interactuó”, al tiempo que comunica “qué puntuación obtendría según la escala de empatía de Jefferson” y ofrece “información sobre cómo comunicar malas noticias”.
En este sentido, el proyecto combina la experiencia de trabajo con inteligencia artificial generativa con la “experiencia profesional médica y la experiencia formativa de futuras y futuros médicos” del personal docente de la Usal, así como “la perspectiva de la psicología”, que permite definir los patrones de conducta y de respuesta esperada para cada paciente.
“Como investigador en comunicación y en los usos de la inteligencia artificial, este proyecto fue un reto”, reconoce Martínez Rolán, quien destaca lo positivo de generar “sinergias con otras áreas de conocimiento”. De hecho, recuerda que esta experiencia surge de la colaboración que mantiene con la Sociedad Gallega de Reumatología, con la que desarrolla cada mes actividades formativas sobre aplicaciones prácticas de la IA generativa. Los primeros trabajos de esta “red interdisciplinar” para el desarrollo de esta herramienta también fueron abordados en una comunicación presentada el pasado mes de octubre en el II Congreso Internacional del Campus Crea.
Tecnología que ayudaría a “humanizar” la medicina
“En un sistema sanitario cada vez más saturado y tecnificado, reforzar la comunicación médico-paciente es clave para mejorar la confianza y la calidad asistencial”, subraya Montilla, quien incide en que este proyecto defiende que “la tecnología puede servir para humanizar” la medicina, ya que saber escuchar, explicar y acompañar al paciente “puede marcar la diferencia entre una buena atención médica y una experiencia frustrante”. En este sentido, los responsables del proyecto sostienen que la empatía no es “una cuestión únicamente de personalidad”, sino “una habilidad que se puede aprender y entrenar”.
Desde la Usal también insisten en que la IA no pretende sustituir la formación clínica tradicional ni la interacción humana, sino “complementarla y reforzarla”, facilitando un entrenamiento continuo de competencias clave que suelen quedar relegadas frente a los contenidos técnicos. Por ello, los responsables del proyecto proponen que este tipo de herramientas se integren de forma estructural en el currículo formativo de los estudios de Medicina. “En un contexto sanitario cada vez más complejo, la capacidad de comunicarse con humanidad, claridad y sensibilidad se consolida como un pilar esencial del ejercicio médico”, concluye Montilla.
