El 7 de febrero de 1937, España vivió uno de los episodios más crueles de su historia reciente. Entre el mar y la montaña, miles de personas sentían más el miedo que el frío del invierno, el cansancio o el dolor. A pesar de que la noche les ocultaba, el bando golpista abrió fuego contra unos civiles que solo huían de la muerte. Y hasta ahora, se creía que si ese ataque no terminó con más personas fue por la intervención de un farero gallego.
Aunque hasta los años 90 del pasado siglo no se comenzó a hablar de lo que ocurrió esos días en la carretera entre Málaga y Almería, la 'Desbandá' es uno de los episodios más atroces de de la Guerra Civil. Según se creía, tras la caída de Málaga a manos del bando sublevado cerca de 200.000 personas emprendieron la huida hacia el este de Andalucía. En ese camino, no dejaron de sufrir ataques por parte de las tropas militares.
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Tras esa incesante y acosadora persecución, los muertos se cuentan por miles. Según se creía, la matanza podría haber sido mayor de no ser por la intervención de un farero gallego. Las primeras investigaciones, limitadas por la ausencia de fuentes documentales y basadas en testimonios orales, recogían que el lucense Anselmo Vilar García decidió apagar el faro Torre del Mar (Vélez-Málaga) para ocultar a quienes huían.
Sin la referencia de esta luz, la aviación italiana y alemana no pudo identificar a sus objetivos, españoles y españolas que trataban de salvar sus vidas. Y como represalia, los cruceros Canarias y Baleares bajo las órdenes de Queipo de Llano bombardearon la costa de Torre del Mar ya en la mañana del 8 de febrero.
La historia que quisimos creer
A pesar de que este faro fue declarado como Lugar de Memoria Democrática por la hazaña que se creía que había protagonizado aquel gallego -que, en esta teoría, le costó la vida por fusilamiento-, una reciente investigación ha ofrecido una versión alternativa.

José María Azuaga Rico y Manuel Lloret Corpas presentaron un informe desmintiendo parte de lo que se había dado por cierto. Gracias al Defensor del Pueblo, ambos investigadores pudieron acceder a un total de 309 documentos, pese a que la Autoridad Portuaria de Málaga aseguraba inicialmente que no contaba con registros de lo sucedido.
En este archivo, señalan en su informe, no "existe mención a persona alguna que desempeñase las funciones de torrero responsable del faro de Torre del Mar durante el periodo republicano de la guerra" con el nombre de Anselmo Vilar García o similares. Lo que no significa que no existiera esa persona, solo que no ejercía como farero allí.
Es más, también señalan como probado que el apagado del faro "fue a instancia de las autoridades de la República", y no un acto individual como se creía. De hecho, el sistema de esta instalación era automático y no precisaba de un humano para apagarse o encenderse.
José María Azuaga Rico y Manuel Lloret Corpas se inclinan a pensar que tal vez esta fue una de esas historias que todos quisimos creer. Porque hablaba de un héroe que dio su vida por la justicia, porque hablaba de personas que tal vez salvaron sus vidas cuando estaban condenadas y porque permitía pensar que hubo bondad en mitad del horror. Pero puede que solo fuera efecto de lo que llaman "sesgo de confirmación", que se tiende a creer la información que confirma las creencias propias.