Vigo ha cerrado en los últimos días lo que podría ser ya una de las mayores operaciones inmobiliarias del año. Y eso que 2026 solo acaba de empezar. Quizás no tanto por el valor, pese a que el precio de venta ha sido millonario, sino también por lo histórico del producto. La que fue sede institucional del Real Club Celta ya tiene nuevo dueño.
Real Estate 247 ha sido la agencia que ha gestionado la venta, y ha desvelado a Metropolitano.gal los detalles menos conocidos de esta operación. Aunque el inmueble salió a la venta por 3.850.00 euros, Andrés Lorenzo, agente a cargo de la venta, prefiere no especificar los detalles de la transacción.
Sin embargo, Ezequiel Labreveux, de la misma agencia, desvela que la nueva vida que albergará el edificio no será de uso residencial, sino comercial, tras haber sido comprada por una empresa extranjera.
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El mismo agente asegura que este chalet no llamaba la atención para convertirlo en un edificio residencial. Aún tratándose de un edificio de tanta importancia, encontrar el comprador ideal tuvo una gran complejidad.
"Era muy poco probable conseguir un cliente que quisiese invertir lo necesario para poner a punto esa propiedad como para irse a vivir con su familia", así explica que casi no hubo particulares interesados en mudarse al inmueble.
"Estábamos descartando casi por completo que lo comprase una familia, y las opciones que nos quedaban era encontrar a alguien para darle un uso comercial al edificio", asegura Ezequiel.
Con esta premisa, sondearon el mercado inmobiliario acercándose a inversores que mostraran interés en instalar allí proyectos como "una clínica de cirugía estética de mucha categoría, un hotel boutique o una sede corporativa".
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Un chalet de 1946
Aunque casi todo el mundo en Vigo recuerda este inmueble como la antigua sede del Real Club Celta, fue diseñada en 1946 por el reconocido arquitecto Antonio Cominges Tapias a petición del industrial Enrique Lorenzo, impulsor del desarrollo económico de la ciudad en el siglo XX.
La vivienda, rodeada por un jardín cerrado mediante una sólida balaustrada granítica de aire barroco, suma un total de 983 m² construidos sobre una parcela de 2.666 m². Se distribuye en cuatro plantas y cuenta con 14 habitaciones, 6 baños, y garaje cubierto para dos vehículos. El interior, adaptado para personas con movilidad reducida, conserva elementos decorativos originales como pilares ornamentales, escudos tallados y balaustradas pétreas, integrando elegancia, funcionalidad y carácter histórico.
