La marea humana fue imposible de parar. Así se puede resumir, en pocas palabras, cómo cientos de personas acabaron esta madrugada del domingo al lunes celebrando la victoria de la Selección española de fútbol en Praza América, a pesar de estar prohibido.
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Tras finalizar el histórico partido que enfrentó España a Argentina y en el que hubo que esperar hasta lla segunda parte de la prórroga para cantar victoria, cientos de personas abandonaron el Auditorio de Castrelos, que se llenó como su se celebrara uno de esos conciertos que agotan entradas en minutos, y se dirigieron hacia Praza América. La decisión era evidente, pero había un problema. El Concello había decidido vallarla para evitar daños en el mobiliario y reducir riesgos.
Sin embargo, y a pesar de los esfuerzos iniciales de la Policía Local y Nacional, la muchedumbre, fundamentalmente jóvenes que vivían por primera vez cómo España conquistaba el Mundial -el anterior hito fue en 2010-, acabó por entrar. Hubo momentos de confusión e incluso amenazas iniciales de sanción a aquellos que intentaban romper el cerco. Pero, con los ánimos caldeándose, la Policía Local desapareció. Y fue entonces cuando las vallas acabaron en el suelo y cientos de personas entraron a los pies de la enorme escultura que, curiosamente, celebra la unión con América.
No era el Celta, pero era la celebración del título más importante del universo fútbol. Un Mundial, una conquista ante un conjunto cargado de historia como es Argentina. La celebración en Praza América se prolongó varias horas, con los aficionados incluso emulando esa icónica coreografía que deja este Mundial de Estados Unidos, México y Canadá, con los hinchas de la Roja "remando" tal y como lo hacía la afición de Noruega.
