"Arrancan las rampas de la Gran Vía entre la Plaza de América y la Plaza de España", con esta frase ha anunciado Abel Caballero el desbloqueo del nuevo proyecto de movilidad urbana que, asegura, "será una obra histórica". Uno de los principales elementos del Vigo Vertical que contribuirá a vertebrar la ciudad y "simbólicamente conectará Coia con Príncipe".
Tal y como ha señalado el regidor, la Xunta de Goberno aprobará la próxima semana el proyecto de estas nuevas rampas, concretamente las que van desde la calle Gerona hasta Tarragona. Lo que supone, según dice, "una gran noticia para la ciudad". Lo cierto es que con este desbloqueo, arrancará oficialmente el trámite burocrático hasta hacer realidad este nuevo sistema de movilidad. Una vez probado este proyecto, el Concello procederá a la licitación, la contratación y la obra: "Va ser todo rapidísimo".
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Con esta promesa, Caballero, que suele rehuir de dar fechas, ha asegurado que "este año, estos tramos de la Gran Vía estarán en obras".
Una Gran Vía totalmente conectada

Con este proyecto, el Concello pretende dar continuidad a la transformación que ya llevó a cabo en el tramo de la Gran Vía que va desde Urzáiz hasta Plaza España. Ahora, esa 'lengua mecánica' se expandirá también hacia Plaza América para terminar de conectar Vigo.
Además de aprobar la próxima semana el tramo entre Gerona y Tarragona, que supone una inversión de 8 millones de euros, el Concello también está "ya en disposición de iniciar la ampliación de crédito para el segundo de los tramos", el que va hasta Islas Baleares -también con un presupuesto de 8 millones de euros-.
¿Cómo serán las futuras rampas de Gran Vía?
Cabe destacar que esta inversión se enmarca dentro de un proyecto que cuenta con una importante financiación europea. Además de instalar los sistemas mecánicos de movilidad, esta intervención contempla ampliar la masa vegetal y renovar las calles adyacentes. Todo con un coste total que ascenderá a los 26 millones de euros.
En cuanto al diseño, se plantea instalar unas rampas algo diferentes a las de la primera fase de la Gran Vía. Aunque sí discurrirán por el bulevar central, estas cambiarán el "túnel de cristal" y optarán por una especie de soportales que pretenden favorecer la conexión con los elementos vegetales que habrá.