Nace un nuevo espacio de brunch en Vigo como un "caos controlado" de gastronomía y arte

¿Puede el caos ser controlado? En Vigo parece que sí, concretamente en un acogedor espacio con a penas dos semanas de vida. Allí combinan las propuestas gastronómicas más modernas con una idea tradicional de la cocina que apuesta por el producto. También un espacio estimulante pero que a la vez abraza. Y un trato familiar incluso para el que acaba de llegar.

De ahí "Rizoma", su nombre, que hace referencia a un tipo de tallo que crece de forma horizontal bajo tierra conectando y permitiendo crecer a los vegetales que lo conforman. Virginia y Fernando conciben así su local, que ya se ha convertido en un punto de encuentro en el número 38 de la calle López Mora. "Lo que más me importa es que quien venga se vaya más feliz de lo que llegó", expresan.

Lo cierto es que Rizoma se presenta casi como un concepto único en Vigo. Al acceder a él, uno puede alimentar su cuerpo y su mente. El espacio, diseñado por Alexis Cordobés (BRANS), se compone por distintas escenas repartidas por todo el local con muebles dispares, colores contrapuestos y ambientes variados. Todo ello, salpicado con estímulos como ilustraciones y entretenimientos para la mente. Allí también caben las mascotas.

No es casualidad, tanto Virginia como Fernando tienen formación musical y eso se traslada al local, casi como un espacio creativo. Algunos habituales -sí, ya los tienen con tan poco tiempo de vida- incluso aprovechan un café para colorear en acuarela.

Granola casera, tostas y bollería artesana

Esa armonía se transmite en la carta; comer y beber, de eso es de lo que se trata también. Este matrimonio argentino ha cuidado tanto la estética de Rizoma como su propuesta para el paladar. Han buscado proveedores en los que confían, tanto por su producto como por su concepto. Y así, han confeccionado una carta de bebidas con café de especialidad tostado en Madrid o té e infusiones como el matcha.

Allí es posible disfrutar de tostas, bowls con granola casera o bollería artesanal. "En Rizoma jamás daría algo que no me prepararía para mí", se compromete Fer. Para ello han apostado por menos y mejor, una carta no tan larga pero muy cuidada para poder dedicar el tiempo necesario a cada elaboración.

Virginia explica que todo ello les ha llevado construir un hogar en este nuevo espacio gastronómico de Vigo, para ellos y para sus clientes. "Nos encanta esta zona, es ideal para crear una comunidad y los vecinos nos han acogido con mucha alegría", expresa feliz.

En realidad, su vínculo con Vigo viene de lejos. La familia de Fernando era natural de la provincia de Ourense y como muchos otros gallegos tuvieron que emigrar a Argentina. Ahora este matrimonio ha decidido reiniciar su vida en la ciudad de cuyo puerto partió el padre de Fer. Al final, el caos siempre encuentro algo de control.

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