Después de superar una pandemia y cambiar de nombre, un restaurante dice adiós a Vigo y se embarca en un nuevo proyecto. Se trata de un espacio gastronómico que lleva más de media década en la ciudad olívica, ubicado en un lugar muy privilegiado de Bouzas, y que ahora tendrá que decir adiós al proyecto con el que nació. Sin embargo, no se trata de una despedida definitiva, ya que se mantendrá abierto con unos nuevos dueños. El Restaurante "Casa Fidel" empieza una nueva etapa.
Casa Fidel nació hace seis años en la misma ubicación de la que se despide, en el Muelle de Reparaciones de Bouzas, con unas increíbles vistas a la Ría de Vigo, pero con un nombre distinto. Comenzó como "Son Vento", un proyecto de Agustín Salinas, junto con su padre Fidel Salinas. Fue su primera toma de contacto con la hostelería, compaginada con su negocio familiar de neumáticos. "Nuncia habían trabajado en nada relacionado con la hostelería, fue un proyecto que nació únicamente de la ilusión que tenían", comparte Anne Salinas, hija de Agustín, que posteriormente se unió al proyecto familiar.
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Nada más arrancar el negocio, tocó vivir una pandemia y, al igual que todo el sector hostelero durante esos años, sacar adelante el negocio supuso un enorme reto. Sin embargo, pudieron sobrevivir a la cuarentena y darse a conocer entre vecinos y vecinas. En los años posteriores, el restaurante vivió un antes y un después. "Después del fallecimiento de mi abuelo, mi padre decidió cambiar el nombre del local y llamarlo Casa Fidel, en honor a él", asegura Anne.
Así, después de modificar su nombre, el local mantuvo su gran punto fuerte: las privilegiadas vistas a la Ría de Vigo. Su carta cuenta con un protagonista indudable, el producto del mar, así como arroces y carnes. Ahora, tras seis años en Bouzas, el restaurante dará comienzo a nueva etapa.
Cambio de dueños del restaurante
Se trata de una decisión tomada por motivos personales, y que les ha llevado a buscar una nueva vida al restaurante. La persona que tomará el relevo será un amigo de la familia que, junto a sus dos socios, mantendrá vivo este negocio familiar. De esta forma, el restaurante no ha cerrado sus puertas en ningún momento, y se mantendrá abierto al público como de forma habitual. Además, el equipo también será el mismo, manteniendo al jefe de cocina, Luis Fandiño, así como el maître, Manuel Martín.
Ahora, después de muchas despedidas, Anne asegura que las emociones son agridulces. "En hostelería vives mucho con los clientes, es difícil despedirse", comparte. Sin embargo, también asegura que seguirá yendo al restaurante, y que está tranquila de dejarlo en buenas manos.
