Vigo, testigo del concierto con el que Queen cambió la historia

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Fue un viaje en el tiempo. La certificación de que Freddie Mercury y Queen son inmortales. Vigo asistió a ese pacto con el más allá, a un concierto en el que Dios Salve a la Reina permite revivir momentos que forman parte de la historia de la música. El Ifevi era el escenario de esta metáfora temporal. Curiosamente, el día en el que la frase más empleada era que "a las tres de la madrugada serán las dos", el recinto ferial de la urbe gallega también jugaba con el reloj. No era solo un cambio de 60 minutos, sino un trayecto de 32 años en el que el Ifevi se convertía en Wembley para ser testigo del recital que, para muchos, cambió para siempre el rock and roll.

Vigo quiso embarcarse en ese juego. El acceso estaba ambientado a la perfección. Unas inmensas cortinas envolvían el espacio. El objetivo era cuidar la acústica, aunque la impresión, en el momento de entrar, era que todo formaba parte de ese viaje en el tiempo que minutos más tarde iba a accionar Dios Salve a la Reina. Todo estaba cuidado al detalle. Luces de la época "ochentera" y un público con ganas de vivir una experiencia única.

El alcalde de Vigo, Abel Caballero, ejerció de nuevo su papel de telonero en una intervención que no fue recibida por los asistentes con el mismo entusiasmo que otras citas. Las palabras del regidor vigués, que se declaró un fan más de Queen, anticipó el espectáculo de cerca de dos horas que hizo vibrar a las más de 3.000 personas que quisieron celebrar los 20 años de Dios Salve a la Reina emulando el recital de Wembley en 1986.

El grupo que lidera Pablo Padín -el "alter ego" de Freddie Mercury- apenas se retrasó. Eran las 21:45 horas. La audiencia quería empezar ya ese viaje a Londres. Comenzaba el juego de luces. Sonaban los primeros acordes de "One Vision". El público se entregaba. Vibraba al ver sobre el escenario a la que por muchos está considerada como la mejor banda tributo de Queen. Todo estaba cuidado al detalle. Vestuario, ambientación, música y, sobre todo, la voz. "Si cierras los ojos, es Queen", decía algún asistente.


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El recital se convertía en un gran homenaje a la banda británica. Sobre todo a su líder. En medio del público, "otro" Freddie Mercury era una de las personas más fotografiadas del evento. "Under Pressure", "Somebody To Love", "I Want To Break Freee" o "Radio Ga Ga" sonaron en un Ifevi que, verdaderamente, fue Wembley. Pablo Padín se metió en el papel no solo a la hora de interpretar, sino que la interacción con los asistentes también era en inglés. El recital, que se hizo corto, llegó a su punto álgido con "Bohemian Rhapsody", un tema con el que Dios Salve a la Reina amagó con la despedida.

"Otra, otra", clamaban los asistentes. La banda tributo entendió el castellano de la audiencia y cumplió sus deseos. Dios Salve a la Reina daba con la canción idónea para encarar la recta final de esta experiencia. "The Show Must Go On" era la antesala de otros himnos como "Friends Will Be Friends", "We Are The Champions". Lo mejor, para el final. Pablo Padín, ataviado con una corona y una capa como Mercury en 1986, se preparaba para cerrar el mejor concierto que la banda tributo ha ofrecido en su tradicional cita con Vigo. "Don't Stop Me Now" era el cierre de una noche única, de una propuesta ambiciosa con la que más de 3.000 personas pudieron "asistir" al concierto más importante de la historia del rock.

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