El Concello de Redondela ha exigido de nuevo a la Xunta una intervención en la carretera autonómica PO-250, que une el municipio con Pazos de Borbén. La administración local señala que lleva años reclamando mejoras de seguridad vial ante el progresivo deterior de una vía "fundamental" para la comunicación de la parroquia Reboreda.
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El Gobierno local señala que el estado de las aceras es uno de los puntos más críticos. Explican que existen numerosos tramos con baldosas rotas, desplazadas o con desniveles. Una situación que, afirman, ya ha provocado caídas de vecinos y vecinas. La alcaldesa del municipio, Digna Rivas, advierte de la existencia de "curvas peligrosas que suponen un riesgo tanto para el tráfico rodado como para peatones. "No podemos esperar más. La falta de seguridad en la PO-250 es un peligro real, especialmente para niños y personas mayores". Por ello, asegura que la Xunta debe "asumir su responsabilidad y garantizar una movilidad segura para los vecinos de Reboreda".

Un punto crítico en el acceso al centro
Una de las mayores preocupaciones para el Concello se centra en al confluencia de la PO-250 con el centro urbano, en la calle Xoán Manuel Pereira. Tanto el Concello como los residentes urgen al Gobierno autonómico a adoptar medidas de calmado del tráfico en este tramo. La petición incluye la mejora en aceras y la instalación de un paso de peatones resaltado en el acceso desde la calle San Xoán de Arcal. Los vecinos denuncian que los vehículos "no respetan los límites de velocidad ni el paso de peatones. Algo que califican de "insostenible" para una zona de tránsito constante de peatones.
El Concello señala que estas demandas ya vienen desde hace unos año. En 2023, explican, remitieron un informe de la Policía Local y de la Diputación, administración de la que depende la calle San Xoán de Arcal. El documento reclama actuaciones en esta vía para mejorar la movilidad de tráfico y peatones. El Gobierno local señala que el Concello no recibió respuesta por parte del organismo provincial.