Hay espacios comunes que se convierten en el escenario de infinitas historias. Lugares en los que coinciden la conversación entre un padre y un hijo con la primera cita de un amor juvenil o la celebración de un ascenso. El telón de fondo para muchas vidas, el punto de encuentro de todo un barrio. Eso es lo que pretenden resucitar María Quintana y Beatriz Sives.
Aunque uruguayas de nacimiento, ambas llevan cerca de 25 años en Vigo. Y la mayoría de ese tiempo lo han pasado al otro lado de la barra, una larga trayectoria en la hostelería. Con toda esa experiencia, ahora se atreven a asumir el reto de devolver a la vida una cafetería con 45 años de historia: "Es una responsabilidad, pero lo que sentimos es ilusión".
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Tras varios intentos con diferentes proyectos, los propietarios del mítico bar Gallaecia confiaron en María y Beatriz para recuperar el espíritu original. Eso sí, ellas también quieren imprimir en el negocio su propia visión de la hostelería. Por eso, quieren centrar el nuevo Gallaecia en un concepto más próximo a una cafetería cargada de detalles: "Vamos a poner pinchos abundantes, un chupito de zumo gratis con los desayunos y nuevos batidos".
Están dispuestas a adaptarse, "queremos ver qué quiere el barrio, e iremos cambiando lo que nos pidan". Aunque hay algo por lo que apuestan de forma irrenunciable: "Será el sitio perfecto para la previa antes de Balaídos". En el número 83 de la Avenida do Fragoso, están a unos cinco minutos andando del estadio. Y eso les ha llevado a anunciar su apertura para el próximo 11 de mayo, quieren tenerlo todo listo para presentarse ante la afición del Celta antes del partido frente al Levante.
Esta pasión por el fútbol es parte de la identidad del Gallaecia, antes y ahora. Tanto es así que la propia cafetería contará con guiños a la historia del club. "Queremos que la gente venga, tanto quienes conocían lo que esto era antes como quienes lleguen de cero", explican.
