Acostumbrarse a la disposición de una ciudad y de todos los elementos que la componen -calles, parques, carreteras, edificios, bancos- complica imaginar cómo sería transformarla y en qué favorecería a la ciudadanía. ¿Cómo influiría en el día a día de las personas que una ciudad contase con más zonas verdes? ¿Quién se vería perjudicado si las aceras son estrechas? ¿A qué sector poblacional favorece las estructuras urbanísticas actuales?
Precisamente, el urbanismo con perspectiva de género entiende la organización urbana desde una visión social y atiende a estas cuestiones. Vigo plantea retos a la hora de aplicar este tipo de urbanismo, pero también existen algunas medidas inmediatas que podrían favorecer la comodidad de todos los vigueses y las viguesas.
El trabajo marca el urbanismo
El urbanismo con perspectiva de género no está enfocado únicamente en la visión de las mujeres, sino de toda la población. María Carreiro, arquitecta gallega y docente en la Universidade de Coruña, aborda esta cuestión como un problema en el que se debería profundizar más. "Nuestro modelo de organización urbana y también de organización social está fundamentado en una tríada que está dividida en las siguientes partes: ocio, descanso y trabajo", comparte la arquitecta, haciendo referencia a la ley de urbanismo en España.
Por "trabajo", el urbanismo actual atiende específicamente al trabajo productivo. Sin embargo, el modelo con perspectiva de género busca incluir también el trabajo doméstico. "En este ámbito, las mujeres suelen ser las principales responsables socialmente de este tipo de trabajo", comparte. Pero los problemas del urbanismo que no concibe esta realidad pueden afectar también al sector masculino de la población que lidia con los cuidados.
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¿Vigo piensa un urbanismo con perspectiva de género?
De esta forma, el urbanismo con perspectiva de género pone en el foco aquellas personas que se dedican al trabajo doméstico, a los cuidados, tanto de niños y niñas como de personas mayores, facilitando su día a día. Desde incluir "zonas de descanso" más amplias en las aceras, hasta aumentar las zonas verdes o parques de juego de una ciudad; existen distintas medidas posibles a aplicar.
Para María Carreiro, este modelo urbanístico se repite en las ciudades de España, así como en Europa, por lo que implantar la perspectiva de género en la arquitectura y la dinámica urbana de las ciudades es una cuestión que todavía tiene mucho camino por recorrer. Sin embargo, Carreiro comparte algunas de las medidas que se podrían implementar en Vigo. "Aprovechando pequeños vacíos urbanos, se podrían incluir nuevas zonas de juego infantil, así como zonas de descanso para personas mayores", comparte. "Algunas de estas soluciones que no son muy costosas y tampoco suponen una gran intervención urbana, y pueden tener un efecto muy positivo en la población, sobre todo envejecida", comparte.
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Limitaciones
"Vigo tiene esa mezcla de urbanización difusa y consolidada", afirma María. De esta forma, para las personas que viven en otras parroquias de la ciudad pero tienen que realizar cuidados en el centro, la movilidad entre estas puede suponer una limitación. "Si vives en una zona de carácter periurbano o semiurbano, moverte hasta el centro o hasta donde tengas los equipamientos, puede resultar dificultoso", comparte.
La ciudad olívica ya cuenta con medidas que favorecen e indican que existen una preocupación real en cuanto a este tema. Para garantizar una mayor seguridad entre las chicas que viajen en transporte urbano público de noche, pueden solicitar bajarse en un punto determinado de la calle, -siempre que se encuadre en la ruta del autobús- aunque no se trate de una parada.
La arquitecta coruñesa opina que deberían implementarse talleres dentro del sector que aborden esta cuestión. "Desde los servicios de igualdad en colaboración con los de urbanismo, se deberían establecer talleres para que estas cosas lleguen al público, porque no uno no puede exigir o no puede pedir aquello que no conoce", comparte.
