Un furancho del área de Vigo enamora a uno de los rostros más famosos de la televisión nacional

Galicia enamora, es un hecho. Pese a las notables lluvias infinitas (o, precisamente, porque existen), este territorio cautiva a todo foráneo que se acerca a disfrutar sus encantos. Los paisajes verdes, la costa salvaje, el patrimonio histórico de sus municipios o la valiosa cultura popular hacen de Galicia un particular paraíso a descubrir por quienes todavía no lo conocen. Y, si no, que se lo digan a uno de los rostros más famosos de la televisión nacional, que ha estado recientemente conociendo las Rías Baixas.

Elena Furiase lleva años protagonizando proyectos audiovisuales en España. Además, ser hija de la archi conocida Lolita Flores la ha llevado a codearse desde muy pequeña con los grandes talentos del país. Así lo ha relatado en su visita a O Morrazo, como invitada del programa "A miña gran cidade", donde una personalidad local ejerce de anfitrión para mostrar los encantos del territorio.

En esta ocasión, la deportista Teresa Portela se ha encargado de descubrir a la actriz esta comarca. Y lejos de conformarse con los sitios más icónicos y famosos, la canguesa ha querido enseñarle a Furiase la Galicia más auténtica. Así, ambas pudieron disfrutar de uno de los furanchos que se esconden en el área de Vigo.

Furancho de Mauricio

El objetivo del programa es convencer al invitado de que se quede en el lugar que visita, y Portela apostó por la tradición y la gastronomía para ello. "Vienes a emborracharme para convencerme", bromea la actriz cuando le cuentan a dónde la van a llevar. Porque sí, el vino casero es una de las esencias de los furanchos, aunque no la única.

El escenario escogido fue el Furancho de Mauricio, un enclave de Cangas muy conocido entre los vecinos y vecinas por su larga historia. El propio responsable cuenta en el programa que surgió como una alternativa para vender los productos que elaboraban en casa sin tener que ir hasta Vigo, y así lleva ya 38 años abierto.

Pero además de beber, Portela y Furiase disfrutaron de las sabrosas tapas que ofrecen los furanchos. Ese ambiente casero y las raciones abundantes fueron algunos de los elementos que más enamoraron a la hija de Lolita, que se sorprendió cuando le presentaron el vino tinto en una cunca.

Una divertida reivindicación de la gastronomía local, la tradición y la cultura popular, que tuvo de fondo la música de la agrupación de Pandereteiras María Soliña.

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