Uno de los restaurantes más prestigiosos de Vigo cierra sus puertas para cambiar el concepto

No es fácil dar el salto cuando todo marcha. Con un Solete Repsol, una consolidada reputación, un llamativo local y un equipo que funciona como una máquina, Niño Corvo ha decidido cerrar. Aquella "cociña sen vergoña" que rompió muchos esquemas desde el principio ha crecido hasta convertirse en uno de los referentes gastronómicos en Vigo. No resulta fácil, no, pero a veces la única forma de avanzar es tirarse a la piscina -o al mar, más apropiado para la cocina de Adrián Albino-.

Niño Corvo abrió en el año 2017 con una desafiante propuesta gamberra pero delicada. Lo hizo a un paso de O Berbés, cuando todavía no había mucha más gastronomía moderna por el entorno, y en un local pequeño y escondido. ¿Qué podía salir mal? Albino convirtió su restaurante en uno de los espacios a tener en cuenta para el público más 'foodie', y con esa ambición no ha dejado de crecer.

Al tiempo se instaló en la Rúa Real con un restaurante más amplio, muy moderno y mejor ubicado. Y aun así, lo más atractivo seguía siendo su concepto de mercado, basado en producto fresco y recetas muy técnicas con recuerdos a las cocinas de Asia, Sudamérica y, por supuesto, Galicia. Ahora, se prepara para dar el próximo salto. Aunque ello signifique detenerse.

Niño Corvo está cambiando

El cocinero cuenta que "Adrián (él) está cambiando, el concepto está cambiando". Y por eso, "nos vamos a ir una pequeña temporada". No es un adiós, es un alto en el camino para seguir con una nueva aventura, "para hacerlo realidad". Albino no pone fechas ni revela cuáles serán esos derroteros, habrá que confiar como hasta ahora. Por el momento, lo único que queda es aprovechar los últimos servicios que quedan al actual Niño Corvo antes de su despedida temporal. Luego, "como dijo un buen amigo: persigue tus sueños".

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