Un estudio del Eixo Atlántico confirma que la despoblación rural favorece los grandes incendios

La lucha contra la despoblación no solo es una cuestión demográfica o económica, sino también una herramienta fundamental para prevenir los grandes incendios forestales. Esa es la principal conclusión del estudio 'Análisis de la relación entre despoblamiento rural y cambio en los regímenes de incendios del Suroeste Europeo', impulsado por el Eixo Atlántico y presentado este martes en el Pazo de San Marcos.

El informe, elaborado por el ingeniero forestal y profesor de la Universidad de Vigo Juan Picos, analiza la evolución demográfica y la incidencia de los incendios entre 2016 y 2026 en más de 4.400 unidades administrativas de España, Portugal y Francia. Los resultados muestran una relación directa entre el abandono del medio rural, el envejecimiento de la población y el aumento de los grandes incendios forestales.

Según ha explicado el autor, la pérdida de actividad agrícola, ganadera y forestal provoca la expansión de matorrales y la acumulación de combustible vegetal, además de favorecer la desaparición del paisaje en mosaico que tradicionalmente actuaba como barrera natural frente al avance del fuego. A ello se suman otros factores como la reducción de servicios básicos, la menor capacidad de gestión del territorio y los efectos del cambio climático, que incrementan el riesgo de incendios extremos.

El estudio defiende que la mejor estrategia para reducir este riesgo pasa por mantener vivo el territorio. Entre las medidas propuestas figuran la recuperación de la actividad en el sector primario, la conservación de paisajes diversificados, el impulso del relevo generacional en el rural y una gestión forestal activa que limite la acumulación de biomasa.

Durante la presentación, la presidenta de la Diputación de Lugo, Carmela López, ha puesto en valor las conclusiones del informe y ha asegurado que "la ciencia confirma lo que el rural lleva mucho tiempo advirtiendo: el abandono del territorio, la pérdida de la actividad agraria y forestal y la despoblación aumentan el riesgo y hacen que los incendios sean cada vez más difíciles de controlar".

López ha defendido la necesidad de un cambio de modelo en la política forestal gallega, apostando por la prevención frente a una estrategia centrada principalmente en la extinción. "La prevención debe ocupar el lugar central, con planificación, recursos suficientes y una gestión activa del territorio durante los doce meses del año", ha señalado.

La presidenta ha recordado además que la provincia de Lugo ha sufrido en los últimos años algunos de los incendios más devastadores de Galicia, especialmente en la Ribeira Sacra, y ha reivindicado la importancia de seguir impulsando políticas que contribuyan a fijar población en el rural y mantener la actividad económica vinculada al territorio.

El documento, elaborado en el marco del programa europeo Sudoe, pretende servir como herramienta de referencia para ayuntamientos y administraciones de Galicia y el norte de Portugal a la hora de diseñar políticas de prevención de incendios y ordenación del territorio, reforzando la idea de que la lucha contra el fuego comienza mucho antes de que aparezcan las llamas.

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