En la segunda mitad del siglo XIX y principios del siglo XX, muchos fueron los gallegos y gallegas que cruzaron el Atlántico a “hacer las américas”. Algunos de estos emigrantes prosperaron en su aventura al otro lado del océano y volvieron convertidos en “indianos”. De vuelta en sus localidades natales construyeron suntuosas y exóticas viviendas, pero también mandaron construir edificaciones para albergar sus negocios y otras con fines comunitarios, educativos y sociales que contribuyeron al progreso de sus localidades de origen.
Puerto Rico, República Dominicana, Brasil y Argentina fueron algunos de los destinos más frecuentes entre las personas que emigraron desde el Baixo Miño. Inspirados en la arquitectura americana que encontraron en sus destinos, a su vuelta a Galicia encargaron singulares palacetes urbanos, mansiones y villas situadas a las afueras de los núcleos poblacionales. Pero además de invertir en vivienda y sus negocios, también se preocuparon por dotar a sus pueblos y ciudades de otras construcciones tales como escuelas, hospitales, fuentes, lavaderos e incluso cementerios.
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En cuanto a las principales características de las viviendas de estilo “indiano”, en O Baixo Miño destaca el empleo de cantería de buena calidad y materiales como el azulejo y la forja en las fachadas, que suelen contar con grandes puertas y ventanas. Junto a cada construcción es frecuente encontrar zonas ajardinadas y árboles monumentales, siendo una característica especialmente distintiva en su día la presencia de palmeras. Sin embargo, muchas de estas gigantes arbóreas han acabado sucumbiendo a los daños del picudo rojo, una plaga que ha provocado estragos por toda Galicia.
De los numerosos ejemplos de arquitectura indiana que podemos encontrar haciendo una ruta por O Baixo Miño, hemos realizado una pequeña selección que contiene algunas de las casas más majestuosas, así como otras construcciones relevantes por su arquitectura o su historia. Estos son algunos de los ejemplos que no te puedes perder en A Guarda, O Rosal y Tomiño:

Una ruta de arquitectura indiana en A Guarda
En el municipio de A Guarda, la Ruta de las Casas Indianas nos propone una docena de inmuebles de diversos estilos, que abarcan las variantes más eclécticas, caracterizadas por la combinación y fusión de estilos, hasta las corrientes más regionalistas y autóctonas.
En el propio casco urbano encontraremos buenos ejemplos de mansiones urbanas, escuelas y otras edificaciones, aunque si nos acercamos hasta Camposancos también encontraremos interesantes villas indianas.
Algunos de los ejemplos más llamativos se concentran en las calles Puerto Rico y Galicia, donde se sitúan construcciones como Villa Borinquen, con su alegre azulejo verde y su vistosa torre. Edificada en 1910, originalmente esta construcción estaba rodeada por un jardín y carecía de la torre, que fue construida por su segundo dueño, quien deseaba tener vistas al mar.
El sonoro nombre de esta mansión es el que popularmente se le da al país de Puerto Rico y proviene de Borikén o Boriquén, el nombre taíno con el que los habitantes indígenas identificaban su territorio.
Otro ejemplo destacable es la “Casa de Don Eloy”, en alusión a Eloy Domínguez Veiga, uno de los grandes empresarios de la industria cerámica de Galicia. La construcción data de finales del siglo XIX y destaca la elegancia de su estilo ecléctico, que combina el uso de la cantería en granito con el azulejo azul celeste. Junto a su singular y exótica arquitectura, la presencia de un majestuoso jardín hace de esta casa indiana una de las más notables de la localidad.
Otras construcciones singulares pero que albergaron usos distintos al residencial son los imponentes edificios de San Xerome y el Centro Cultural de A Guarda, ambas de apariencia muy diferente a las dos anteriores mansiones familiares.
La actual sede del centro de educación especial San Xerome Emiliani es una construcción de estilo autóctono que funcionó como asilo hasta 1968, mientras que el Centro Cultural, que funciona desde 1990 con este uso, fue construido en las primeras décadas del siglo XX para albergar un hospital-casa-asilo. Sus vistosas y originales formas responden a un estilo ecléctico influenciado por el regionalismo montañés y lo convierten en la edificación indiana con mayor fama de todo el municipio.
Casas indianas en O Rosal
Si salimos desde A Guarda por la calle Galicia, este vial se convertirá en la carretera PO-552 que conecta con Tui atravesando tierras de O Rosal y Tomiño. En esa dirección seguiremos nuestro recorrido para adentrarnos en territorio rosaleiro y llegar a las inmediaciones de la Alameda de San Miguel de Tabagón, situada prácticamente a orillas del río Miño. En tan magnífico entorno encontremos dos interesantes ejemplos de suntuosas casas indianas.
Una de ellas es la conocida como “Casa do Almacén”, construida a principios del siglo XX por José María Blanco Gándara cuando volvió de Brasil, con esposa e hijos. Con el paso de los años la casa ha ido sufriendo modificaciones, si bien todavía mantiene su característico azulejo de alegres motivos, los trabajos en forja y su espectacular galería.
Dejando atrás la alameda de San Miguel, también a mano izquierda en sentido hacia Tui encontraremos otra edificación de aire señorial: la casa de los hermanos Padín Ferreira. Se trata de una elegante mansión de principios del siglo XX construida en cantería y en la que destaca su bella galería y la extensa azotea con balaustrada. Un extenso terreno ajardinado la circunda, cerrado por un muro de cantería con enrejado en la parte superior.
Las escuelas indianas de Tomiño
En sus localidades de origen, los emigrantes retornados no solo arreglaban sus casas o construían otras de nueva planta. En muchos casos, y habitualmente a través de asociaciones de las que formaban parte, pusieron en marcha numerosas escuelas para facilitar el acceso a la educación. Su labor fue mucho más allá de construir bellos edificios en piedra: también se preocuparon por las condiciones higiénico-sanitarias, la iluminación y la calidad de la enseñanza. Así, dotaron a los centros de equipamientos y materiales didácticos innovadores, pero también pensaron en espacios para el ocio y el esparcimiento.
Precisamente en Tomiño podemos encontrar varios ejemplos de estas escuelas indianas que fueron referente educativo, entre ellas la promovida en 1931 por la Sociedad Aurora del Porvenir Pro Instrucción, que tenía sedes en buenos Aires y Lisboa. La construcción de este centro escolar contó con la colaboración financiera de Abdón Alonso, también creador de la escuela Peirópolis situada en la parroquia de Estás.
La escuela “Aurora del Porvenir”, en la que trabajó como director y maestro el destacado galleguista Antón Alonso Ríos, disponía de equipamientos tan innovadores para su época como instalaciones deportivas, zona de experimentación agrícola y espacios para estudio, además de las dos aulas donde se impartían las clases (una para niños y otra para niñas). En la actualidad el edificio, situado en la PO-334, también funciona como escuela de infantil y primaria (forma parte del CRA Mestre Manuel Garcés).
Otra escuela indiana destacada fue la promovida en los años 30 por la Sociedad Unión del Porvenir Instrucción y Recreo, con sedes en Nueva York, Buenos Aires y Lisboa. Recientemente rehabilitado para acoger usos sociocomunitarios, podemos encontrar el edificio de la “Unión del Porvenir” en Piñeiro (parroquia de Taborda), siguiendo la carretera PO-350.