La historia de amor por Baiona que cruza el charco

El alcalde de Baiona, Ángel Rodal, mantuvo el pasado martes una reunión informal con Pitusa Coello Denis y Yoni Penén. Ella, baionesa de nacimiento, emigró a Buenos Aires hace más de 60 años y allí conoció a su marido, un argentino enamorado de Galicia y de la villa real.

“Cada vez que tenemos ocasión, aproximadamente cada dos años, venimos a mi tierra natal para disfrutar de este bonito lugar, de sus gentes, su gastronomía”, comentan. Además, “siempre esstamos pendientes de las noticias acerca de nuestra querida villa a través de las redes sociales y de los medios de comunicación local. Aunque estemos lejos siempre tenemos en nuestra mente a Baiona”, sentencia Pitusa.

El alcalde estuvo charlando animadamente con ellos acerca de la evolución del municipio a lo largo de los años e intercambiando opiniones.

La historia de emigración de Pitusa aparece recogida en el libro “Baiona los Goce y los Denis” (segunda parte” de Luis Alberto Rey Lama. En el libro se recoge la primera visita de Pitusa en 1988 junto a su hermana “Peque” a la villa real desde su emigración a Buenos Aires en 1954. Habían pasado 34 años y llegaba acompañada por su marido, Yoni Penén. Se encontraron en Vigo con su prima Chelo Coello, que los acompañaría hasta Baiona. Una vez en la localidad, se reunieron en casa de “Pita” Denis Mijón, quien les cocinó un rico atún que les regaló Pablo, hijo de “el Canero”.

Antes de venir a Galicia temía morirme de emoción al llegar a Baiona. Era tanta mi ansiedad que mi hijo me mandó en Buenos Aires a una psicológa amiga para prepararme. Desde aquel día me escapo a Baiona siempre que puedo, me juré a mí misma no dejar pasar otros 34 años, y cada dos, más o menos, vuelvo”, le contó Pitusa al alcalde Ángel Rodal.

Durante su estancia en Baiona recorren la villa real de punta a cabo. Se reúnen con los familiares y las amistades que conservan. De paso, perciben los cambios que se han producido en el pueblo y en la comarca de O Val Miñor.

“Pero allí, en lo alto, la Virgen de la Roca, se mantiene donde siempre y desde A Concheira se pueden contemplar los mismos atardeceres de antaño, con las Estelas y las Cíes de fondo. La Colegiata y Santa Liberata, el casco vello de tantos recuerdos, el barrio de San Xoán donde siguen viviendo tantos familiares…”, rememora nostálgica esta baionesa afincada en Buenos Aires.

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