Caballero estudia cómo limitar el acceso a la platea de los conciertos de Castrelos a vigueses

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El alcalde de Vigo, Abel Caballero, vuelve a la carga con la intención de limitar o priorizar el acceso a la zona de pago de los conciertos de Castrelos a las personas empadronadas en la ciudad. El regidor vigués ya llegó a anunciar en 2018 que el acceso a la platea sería solo para vigueses, aunque finalmente la medida nunca se llevó a la práctica después de que los funcionarios municipales advirtieran de su ilegalidad. Sin embargo, Caballero asegura que ahora ha dado con la fórmula para priorizar a los empadronados.

Tras la queja de una vecina de la ciudad en su programa televisivo Vigo de Cerca, en Televigo, que pedía priorizar a los ciudadanos de la ciudad en la venta de localidades para los conciertos, el regidor vigués anunció cambios para la reserva de entradas en 2022 y aseguró que "lo voy a resolver". Caballero reconoció que "si de mi dependiera las 5.000 entradas eran para gente de Vigo" pero que "no le dejan las leyes". El máximo mandatario local aseguró que los funcionarios municipales se niegan a firmar la medida porque "no es legal" a pesar de que les "discute mucho" porque, dice, "va contra la lógica".

En opinión de Caballero, lo "normal" es limitar las entradas para "la gente de Vigo" y considera que deben buscarse alternativas para hacerlo, ya que las gradas estarían abiertas para todos los ciudadanos, independientemente de su origen.  En cualquier caso, el alcalde avanzó el cambio en el sistema de venta de entradas. "El año que viene sí creo que soy capaz de resolverlo cumpliendo las leyes", se limitó a expresar.

Declara la guerra a la reserva de sitios

Más allá del cambio en el sistema de venta de entradas en la platea, Caballero también quiere reconducir el comportamiento de los asistentes en la zona de las gradas, donde pueden disfrutar de los recitales unas 15.000 personas de forma gratuita. En el mismo programa de televisión, el regidor vigués se mostró completamente de acuerdo con la denuncia de un espectador que pedía prohibir la reserva de sitio. "No se puede llegar a las 19:00 horas, poner una toalla y fidelizar tres o cuatro sitios para personas que van a llegar dos o tres horas después", se quejaba el televidente. "Me encanta lo que dice, tiene cien por cien de razón", respondía Caballero.

Sin embargo, de nuevo, la realidad se impone. "Es de un control muy difícil", reconocía el regidor vigués para pedir acudir al "sentido común". "Tenemos que ver cómo lo hacemos, de que forma, pero no es bueno que la gente que llega se siente y extienda una toalla para reservar sitio para seis u ocho o lo que le pete", zanjó el alcalde.

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