La excepción que confirma la regla, la ilusión de todo un pueblo. Mientras los clásicos furanchos van poco a poco cerrando por el elevado esfuerzo y la falta de relevo generacional, una familia ha decidido insuflar vida a esta tradición tan gallega creando el suyo propio. Así, para sorpresa de muchos, está a punto de nacer un nuevo furancho en el área de Vigo.
Esta idea surgió como una pequeña locura en la mente de Javier. Un vecino de Tomiño que empezó a pensar en esta posibilidad viendo el potencial de las viñas familiares. "Era un día de verano, estábamos tomando algo en la terraza y me dio pena que esto pudiera echarse a perder en algún momento", recuerda con esa chispa de motivación. Lo cierto es que esto no es lo habitual, durante los últimos años el número de furanchos tiende a reducirse drásticamente.
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El trabajo que supone y la inversión que está realizando para convertir un jardín familiar en un auténtico furancho no le han restado ánimos. Javier y su familia fueron superando obstáculos burocráticos y constructivos para hacer realidad lo que han bautizado como "O lagar do Barreiro", ubicado en Vilameán, Tomiño.
La ilusión de todo un pueblo
La voz se ha corrido por el sur de Galicia. Javier mantiene sus raíces en Tomiño, pero actualmente vive en A Cañiza. Compañeros de trabajo, amistades y vecinos han mostrado una gran efusividad por esta noticia. "La gente no deja de darnos la enhorabuena por hacer algo por el pueblo", asegura. Tanto es así que no faltan candidatos para acudir cada día con gaitas y demás instrumentos para animar la fiesta.
En estos mismos momentos, Javier se encuentra trabajando a destajo para hacer realidad el furancho. Todo ello con la cuenta atrás de cara al próximo 1 de abril, que es cuando abrirá oficialmente sus puertas. Por supuesto, no faltará la comida casera y el buen vino familiar. La mayoría de lo que producen las viñas es tinto, sobre todo a base de la uva que en O Baixo Miño se conoce como "vara vermella", aunque no faltará tampoco blanco. Todo ello, para acompañar una sabrosa comida casera como en todo buen furancho.
Una gran noticia para los amantes de estos tradicionales lugares, que arroja algo de esperanza en mitad de una tendencia negativa. Por ello, esta familia tomiñesa augura una gran acogida de este proyecto al que tanta ilusión han dedicado. Allí estarán encantados de acoger a todo amante de los furanchos "hasta que se acabe todo el vino".
