Verano familiar en Vigo ha sido durante generaciones sinónimo de playa. Samil era para todos uno de los destinos preferentes para combatir el calor. Allí se plantaban padres y madres con sus pequeños, cargados con las toallas, la sombrilla y, por supuesto, una neverita. El plan era pasar todo el día, y eso incluía la comida, que podía ir desde el mítico bocata de filete empanado hasta una tortilla o un salpicón. Desde aquellos años hasta ahora, este entorno ha experimentado una revolución gastronómica.
Es cierto que durante una época, la Avenida de Samil fue también la gran zona de fiesta en Vigo. La lejanía respecto al casco urbano -y los controles-, hicieron que la movida se moviera para zonas más céntricas como Churruca o Areal. Y así, se fue conformando lo que es ahora, un gran paseo marítimo para relajarse y disfrutar de las vistas.
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Nuevas propuestas gastronómicas
Sin embargo, en los últimos años una serie de proyectos le han dado una nueva dimensión al entorno. Samil se posiciona como una nueva avenida gastronómica con todo tipo de propuestas. Poco a poco, la oferta culinaria de esta zona se ha ido adaptando a los tiempos manteniendo un modelo propio. Así, los tradicionales restaurantes playeros han evolucionado hacia nueva propuestas.
Por supuesto, el espíritu veraniego se mantiene, especialmente con los chiringuitos del lugar. Pero estos han ampliado su oferta dando cada vez más peso a la gastronomía. El mejor ejemplo es la última apertura de Maui donde antes se encontraba O Pirata, ahora han decidido instalar tres food trucks con algunos de los proyectos más llamativos del verano: La Aplastada, PPANG y Koa Poke. Una estela que ya marcó "Los 3 monos", o "Helada Madrina", que dio el salto del centro de Vigo a la playa de Samil.
Pero más allá de este modelo de consumo más relajado e informal, otros proyectos han sumado propuestas más similares a lo que es un restaurante clásico. El grupo "UMI" abrió allí un local dedicado al sushi, que se popularizó por su robot-camarero, y otro dedicado al concepto de barbacoa coreana. Más recientemente, también apostó por una marisquería al estilo tradicional, aunque con una moderno diseño.
El último en instalarse en la zona ha sido el cocinero Dani Bastos, que tras recalar en varios restaurantes de la ciudad ha decidido abrir su propio negocio en Samil, "El Gabacho". Este chef decidió asociarse con Francky Poplimont, antiguo propietario de "El Italiano Feo", para crear este negocio que combina las gastronomías francesa y gallega.
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Samil apunta así a convertirse en una interesante zona para las salidas gastronómicas del fin de semana, siempre y cuando estos negocios logren superar el reto del invierno.
