En un día "terriblemente cruel" en el que las temperaturas volvían a rozar los 40 grados en Vigo, nada parecía anticipar lo que se ha vivido en el Peirao de Trasatlánticos. Ni un alma "afuera en la ciudad" mientras el sol brillaba en lo más alto, las calles vacías y las playas llenas. Sin embargo, Vigo ha respondido a "la llamada" de Leiva para disfrutar de un concierto mágico.
Con un 'sold out' casi instantáneo, Leiva tuvo que alargar su estancia en la ciudad para cumplir el sueño de muchos vigueses y viguesas. El madrileño decidió ofrecer un concierto más, pese al esfuerzo que eso le supone. Sin duda, está dispuesto a darlo todo sobre el escenario hasta que se quede sin voz, como él mismo diría. Y el público respondió, todas las entradas agotadas.
Histéricos, como si fueran a morir, miles de personas desafiaron al calor desde las 21:00 horas, cuando todavía pegaba el sol, para acceder al muelle. Leiva iba a hacer su magia dos horas después, cuando el cielo se teñía con un arcoíris de colores. Esas "Stranger Things" que solo pasan en Vigo, un atardecer de "ciencia ficción".

Cuenta atrás, empieza el show. Miguel y la banda ofrecieron un "temblor gigante" sobre el escenario con un viaje musical por los grandes éxitos de Leiva. Incluso algunos que, como él mismo reconoció, ya no le representan. No faltó un "boas noites Vigo" para acordarse de sus seres queridos y aquellos inicios que le traían por la ciudad: "Igual algunos todavía se acuerdan de las noches por el Ensanche".
A medida que avanzaba el concierto, el olor a mar inundaba el ambiente y la intimidad ganaba terreno. En un momento dado pidió bajar los móviles y guardar silencio; y ante el respeto de todo el muelle casi susurró su bonito "Vis a vis". Aunque también hubo momentos para confesiones, para bailar, saltar y gritar.
Sorpresa con guiño a Vigo
Incluso cuando la banda amagaba con irse, el público reclamó un poco más de Leiva entonando la Rianxeira. Y como respuesta, se llevó una buena sorpresa -tal vez no para todos, ya había sucedido en el concierto del viernes-. Iván Ferreiro se asomó al escenario como por su casa. De hecho, en su casa, en Vigo.
El nigranés tomó prestada una canción de Leiva, si acaso regalada ya: "Breaking Bad". Todo para seguir con el mítico "Turnedo" que todo el muelle interpretó a puro grito. Hasta se lanzó con "Miña terra galega". Un pequeño adelanto de lo que ofrecerá este mismo verano en Castrelos -¿con algún artista invitado tal vez?-.
El idilio entre Leiva y Vigo
Estos conciertos confirman la devoción que Vigo siente por este artista. Él cantaba los temas que le apetecían -"me la suda, quiero cantar esta canción", bromeaba- y el público seguía cada estrofa. Deja así unos conciertos para la historia, los últimos antes de su retirada temporal.