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Vigo planea la "revolución ciclista" con una gran red de carriles bici

La bici ha llegado a Vigo para quedarse. Por ahora, es posible recorrer ya unos 4,5 kilómetros por carriles separados de la circulación del tráfico en pistas dedicadas exclusivamente para este tipo de movilidad. El gran eje ciclista que permitirá ir desde Samil hasta Teis, cruzando el corazón de la ciudad, se ha completado ya en un 45% y estará finalizado en unos meses, pero el Concello ya planifica la creación de una gran malla para ciclistas urbanos.

El mapa que se dibuja, que recuerda al de unas hipotéticas líneas de metro, se extiende como una gran red cubriendo buena parte de la ciudad. Un mapa en forma de «estrella», asegura Abel Caballero, que revolucionará la movilidad de la ciudad en los próximos años. 

Siguiendo el símil del metro, la «línea 1» nos llevaría desde Samil hasta Teis, en un recorrido lineal , solo obligado a girar para evitar el monte de O Castro, y que se caracteriza por largas rectas. Estas es la «línea» que antes estará operativa. Ya se puede recorrer el tramo de la Avenida de Castelao y el que se extiende entre Praza da Independencia y Gran Vía. En los próximos meses se espera que continúen abriendo el resto de fases hacia Teis, mientras que el de la Avenida de Europa se mantiene sin fecha. 

Junto a este trazado principal y en construcción, el Concello de Vigo plantea otra serie de variantes y recorridos que cubrirían buena parte de la ciudad. El plan técnico los divide entre recorridos primarios, secundarios y de ocio. 

Mapa de los futuros carriles bici de Vigo

Entre los tramos primarios, que son ampliaciones de la vía ciclista en construcción, abría desvíos hacia Navia, Gran Vía, Sanjurjo Badía, Areal y Beiramar de tal forma que, una vez construidos, permitirían realizar un recorrido circular por toda la ciudad. Buena parte del trazado sería además asequible para todos los públicos, al discurrir por la parte baja de la urbe, totalmente llana.  

Por otra parte, en el centro podremos ir desde el Concello a Praza Elíptica no solo por Venezuela sino también a través de un desvío alternativo por Marqués de Alcedo y Nicaragua. Otra variante conectaría Praza da Independencia con Pizarro a través de las calles Barcelona, Nicaragua y Gondomar.

Entre esas grandes «líneas» habría un recorrido alternativo de ocio. En este caso, se trata de sendas que destacan por cruzar zonas verdes de la ciudad, o discurrir muy próximas a ellas. En esta opción se sitúa un trazado que en parte iría por la senda del Lagares, se le añadiría también un trazado circular en A Guía y una variante que roderaría O Castro para finalizar en la Gran Vía. 

Con todo, se trata de un mapa con itinerarios «propuestos» en el plan técnico para los que no hay fecha de construcción. Son rutas que permiten entender los planes municipales a largo plazo y que establecen las bases para los futuros carriles bici en la ciudad. Permiten además desmontar la teoría de que Vigo no es una ciudad para bicicletas, una idea equívoca que llevan años tratando de cambiar desde asociaciones como A Golpe de Pedal, la gran valedora del nuevo carril bici. 

En esta nueva malla de sendas ciclistas por el Concello no se incluye la Vía Verde, que irá desde la frontera con Redondela hasta Vía Norte, junto a la futura estación de Vialia. Esta senda, que también será ciclista, tendrá además un carácter permeable y conectará con varias calles de la ciudad a lo largo de su recorrido.

Semáforos y bolardos para garantizar la seguridad

La seguridad ha sido durante este tiempo la gran obsesión de los técnicos que planificaron las rutas. Fuentes municipales incluso aseguran que la creación de las rutas se han retrasado ante las dudas surgidas en el seno del gobierno municipal por los riesgos de abrir la ciudad a las bicicletas. Sin embargo, la fuerza con la que han llegado las alternativas de movilidad ecológica han obligado a reaccionar al Ejecutivo que, finalmente, abraza la alternativa ciclista.

Buen ejemplo de la inquietud por la seguridad es el trazado resultante que, en su mayoría, transcurre por vías exclusivas para bicicletas y separadas del resto del tráfico. No sucede, eso sí en todo el trazado, ya que en Travesía de Vigo, por ejemplo, compartirá espacio con coches y motos, aunque la velocidad de la vía se reducirá a 30 km/h en uno de los carriles, con preferencia ciclista. En prácticamente todo el resto del trazado los usuarios circularán separados. 

También grupos como la Marea de Vigo han planteado en varias ocasiones los riesgos de seguridad por su trazado en paralelo a la ruta de autobús urbano, coincidiendo con las paradas. En este sentido, el gobierno explica que se han instalado semáforos antes de las paradas de autobús -que efectivamente comparten trazado con el carril bici- para avisar a los ciclistas de la posible presencia de peatones. 

Semáforo que alerta de la presencia de una parada de autobús en la que también se modifica la pavimentación.

En el carril en obras, de Samil a Teis y con unos 10 kilómetros de longitud, se instalarán unos 400 tacos de plásticos reflectantes para delimitar la senda con respecto al carril de motos y coches y habrá hasta 150 semáforos exclusivos para ciclistas. Otros elementos que se incorporan al sistema de tráfico son más de 200 señales marcando todas las intersecciones o 130 vados que tienen señales horizontales en los carriles. 

 Por último, en las zonas peatonales como en la zona del Volcán de Coia o en Praza da Independencia, la delimitación se produce iluminando el suelo. Además, el vial ciclista cuenta con cuatro capas de antideslizantes mientras que en los vados se refuerza para evitar que se desgaste por la acción de los coches.