Un cielo gris y lluvioso se ha instalado sobre Galicia casi desde el inicio de 2026. Las constantes borrascas han obligado a cancelar eventos, han complicado los encuentros sociales e, incluso, han aguado el ánimo de forma generalizada. Pero ante esa cascada de negatividad, pequeños detalles permiten comprender a veces que estas precipitaciones también tienen su parte positiva. Y un buen ejemplo se oculta para casi todo el mundo en el área de Vigo.
"Normalmente pasa casi desapercibido, digamos que no es el que más titulares se lleva", reconoce Marcos Troncoso, concelleiro de Salceda de Caselas. Pese a ser un auténtico desconocido para muchos vecinos y vecinas del área de Vigo (e incluso de la propia localidad), el regato de O Bacón luce su máximo esplendor estos días gracias a la fuerza que le otorgan las lluvias.
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Se trata en realidad de un arroyo que brota del río Caselas, un trozo de naturaleza viva que muestra estos días una belleza salvaje. Las intensas precipitaciones lo han convertido en un vibrante flujo de agua rodeado de una rica extensión forestal. No es casualidad, de ello han cuidado desde hace años los miembros de la Comunidad de Montes de San Xurxo y un agente forestal llamado Carlos Covelo.
De esta forma, en este entorno se pueden encontrar a día de hoy amieiros, líquenes y musgos en su propio ecosistema. Todo ello, coronado por una pequeña cascada no tan llamativa en otras épocas del año. Esto lo convierte en una escapada ideal para combatir el desasosiego de este invierno lluvioso.
"Lo cierto es que no es un regato que cuente con señalización, es un lugar que conoce bien la gente aquí, de la zona", explica el propio Troncoso. O Bacón no es un salto de agua que se encuentre a pie de carretera, es necesario calzarse zapatos de montaña y moverse entre la naturaleza que rodea las Conforcadas, en la zona da Fonte das Agüarizas, en San Xurxo.
Este concelleiro de Salceda invita a quienes no lo conozcan a disfrutar ahora de la bonita estampa de O Bacón: "Ahora no es difícil de encontrar, con el caudal que lleva se escucha bien por dónde discurre". Y, si no, siempre queda Google Maps.
Se trata de un entorno que sirve de ejemplo de colaboración ciudadana. Los propios vecinos y vecinas de San Xurxo contribuyen al cuidado de este espacio, bajo la supervisión del agente forestal, que vela por este enclave de alto riesgo de incendio. Entre los trabajos acometidos están el saneamiento del terreno o la lucha contra las especies invasoras. Aunque nada mejor para comprobarlo que una visita.
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