Cientos de runners superan el desafío y finalizan el primer Maratón Vig-Bay

La Vig-Bay ha firmado su jornada más inolvidable. Nadie se lo quiso perder. Ni el arco iris faltó a los primeros metros de la modalidad de maratón que arrancó sobre las 8:15 horas en la Avenida de Samil. El himno gallego volvió a telonear la salida de los 1.271 valientes que aceptaron el desafío de completar el circuito de 42 kilómetros que separa la playa viguesa del centro de Baiona.

La prueba deportiva regateó a la lluvia en su pasada edición. Este año continuó ese idilio. El “speaker” de la cita tenía un mensaje para los maratonianos. “Dosificad”. Era el mejor consejo. Por delante quedaba completar la cifra mágica de 42.195 metros, la distancia soñada por todo “runner”. Los primeros kilómetros se desarrollaron en la Avenida de Samil, el inicio ideal para que las piernas se acumulen al esfuerzo que llegaría poco después. Los 1.271 héroes de la edición más especial de la historia de la Vig-Bay hacían su particular primer medio maratón. El itinerario seguía hasta la Bajada a Patos para retornar hasta la Avenida de Samil, lugar donde emprenderían ya el trayecto definitivo hacia la línea de meta que esperaba, como cada año, en el corazón de Baiona.

La emoción se entremezclaba con el esfuerzo. El maratón es el gran desafío, ese anhelo que todo “runner” espera hacer al menos alguna vez en la vida. La Vig-Bay se consolida como la carrera de “la primera vez” para una gran parte de sus participantes. En estas dos décadas de vida ha sido el bautismo en la distancia de los 21 kilómetros, hoy lo ha sido en la de 42k.

Vigo, Nigrán y Baiona ya eran una fiesta del atletismo popular. El epicentro del running. Mientras los maratonianos seguían completando un recorrido que tiene como espectadoras a las Cíes, los participantes en el medio maratón tomaban la salida a las 11:00 horas. La adrenalina de los primeros metros daba paso a la concentración por afrontar uno de los tramos más complicados del circuito, las cuestas que aguardaban tras superar la zona de la playa de O Vao. Tras este trazado, tocaba seguir corriendo, habituar a las piernas a seguir el ritmo correcto para vencer a la subida del Monte Lourido, el examen final para todo “finisher” antes de encarar los últimos kilómetros hacia la línea de meta.

Altas pulsaciones, felicidad, cansancio, emoción y olor a “reflex” han sido los ingredientes de esta edición de la Vig-Bay que quedará para el recuerdo. La fiesta fue de todos. Los protagonistas fueron los 5.500 participantes que tomaron la salida en las dos distancias. Vigo y su área también dejan claro que son el escenario ideal para albergar un maratón, una modalidad que conquistaron Elías Domínguez y Beatriz Fernández Gil con un tiempo de 02:35:03 y 03:02:19, respectivamente. El podio lo completaron Rubén Pereira (02:35:12) y Henrique Costa (02:35:25) en categoría masculina y Pilar Mahamud (03:17:15) y Lola Pérez (03:20:20) en categoría femenina.


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En la modalidad de 21 kilómetros, el triunfo fue para Nuno Costa (01:06:58), que cruzó la línea de meta por delante de Sergio Sánchez Martínez (01:07:48) y José Manuel Vieito Vilacoba (01:08:27). El féminas, la victoria se la llevó Alice Finot (01:15:11). El podio en la categoría femenina lo completaron Paula Mayobre (01:15:37) y Sandra Mosquera (01:20:22).


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