En el corazón de las Cíes, una imagen se ha convertido desde hace años en una de las postales más repetidas con cada visita. La unión entre la naturaleza y la acción humana conformó un idílico puente entre las islas de Monteagudo y Faro, en lo que se conoce como el Lago dos Nenos. Ahora, este humedal de importancia internacional por su biodiversidad excepcional está en riesgo.
Esta "joya" atlántica se enfrenta a un desafío silencioso, el dique que lo protege, construido originalmente en el siglo XIX para un vivero de langostas, hoy se encuentra en un estado crítico de conservación estructural y funcional.
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El problema es que esta estructura, lejos de ayudar, está contribuyendo a un proceso de colmatación o enterramiento de la laguna, atrapando sedimentos y alterando la entrada natural de las mareas. Para frenar este deterioro, el Ministerio para la Transición Ecológica ha puesto en marcha un ambicioso plan de rescate, la rehabilitación del dique de cierre.

No se trata de una simple obra de albañilería, es un proyecto de ingeniería de alta precisión que busca devolverle la salud al ecosistema, asegurando que el agua fluya correctamente y que especies vulnerables, como la anguila, sigan encontrando refugio en sus aguas.
Para lograrlo, un equipo multidisciplinar compuesto por ingenieros y biólogos expertos trabajará durante un año analizando cada detalle, desde el clima marítimo hasta los restos arqueológicos submarinos. Con un presupuesto de 128.539,68 euros, se diseñará una solución que no solo repare el dique, sino que lo prepare para los retos del cambio climático en los próximos 50 años, resistiendo el aumento del nivel del mar y los temporales más extremos. Además, una vez terminada la obra, la naturaleza no se quedará sola, se implementará un plan de vigilancia de al menos cinco años para garantizar que los niveles de salinidad, oxígeno y vida marina vuelvan a ser los ideales.