La historia contra viento y marea del pastelero que abrió en Vigo en plena crisis del Covid-19

De Senegal a Vigo, previo paso por Francia para acabar abriendo una pastelería en plena crisis sanitaria mundial. La historia de Daouda Sene es una de esas historias de autosuperación que, esta vez, tiene un final feliz. Este senegalés consiguió, tras una odisea vital, acabar dirigiendo una pastelería en pleno centro de Vigo. Y lo hizo, quizá, en uno de los momentos más difíciles para ser emprendedor en cualquier parte del mundo.



Sene nació en Senegal y emigró primero a Francia y luego a España. Su pasión por la repostería le llevó a iniciar su formación en el sector en su país natal. Tras emigrar a Europa, y siempre con el objetivo en mente de abrir su propia pastelería, primero preparó y superó las pruebas de la E.S.O., que le dieron acceso al ciclo de Formación Profesional de Panadería. Adquirió experiencia trabajando en diferentes empresas de Vigo como panadero y pastelero, y poco después decidió que era el momento de intentar abrir su propio negocio.

Todo el proceso comenzó en junio de 2019. Tras lograr el apoyo de la Fundación “La Caixa” en una oficina de la entidad en Travesía de Vigo se activó el proceso de búsqueda. Se valoraron entonces “diferentes posibilidades hasta dar con el negocio que cumplía con todos los requisitos” para poder lograr la financiación necesaria. El candidato ideal llegó con un traspaso por jubilación de los dueños de una panadería que estaba en pleno funcionamiento.

Para solicitar la financiación, el proyecto fue presentado a la división de banca ética y social de CaixaBank la semana antes de la declaración del estado de alarma y fue aprobada en pleno confinamiento. Así, “aunque con mucha dificultad”, reconocen desde el banco, se realizaron todos los trámites para el traspaso de negocio y el 20 de abril Daouda Sene se hizo cargo del mismo. Ahora dirige su propia pastelería. Bellavista, en el Paseo de Alfonso XII, es un sueño convertido en realidad.



El ahora empresario reconoce que tener su propio negocio es “muy duro” porque supone mucho “trabajo y responsabilidad”, pero asegura que le produce “un sentimiento de satisfacción personal por haber logrado un sueño que tenía desde hace mucho tiempo”. “Mi jornada de trabajo es muy larga pero disfruto con mi pasión, que es la pastelería”, ha remarcado Sene, que ya tiene contratada a una dependienta.



Un comentario

  1. Los mejores croissants de Vigo, parecen franceses

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