Mon Laferte y Vigo, una historia de amor y pasión

Fue como una cita. Lo que pasó siendo un encuentro entre dos desconocidos acabó en amor y pasión desatada. Vigo acabó rindiéndose ante la voz y la música de Mon Laferte. El deseo fue mutuo. El Teatro García Barbón presentó una buena entrada para ver en directo a uno de los fenómenos de la música latina. Importó poco la fecha o la hora (miércoles a las 20:30 horas). La artista chilena llegaba a la urbe gallega con un Grammy Latino bajo el brazo y optando a otro. La ciudad olívica, la primera parada de la gira europea, respondió para paladear las letras y los ritmos de esta cantante que en diez años pasó de tocar en el metro de Ciudad de México a llenar teatros y auditorios.

El concierto de Mon Laferte en Vigo podría ser perfectamente el “bonus track” de “Norma”, el álbum de la chilena que verá en unos días la luz, un disco conceptual que relata las distantas etapas del amor. En el caso de la cita en la urbe gallega, estaríamos en la fase inicial. En la del enamoramiento, en un tramo en el que las dos partes se conocen, sienten un hormigueo en sus estómagos y deciden desatar la pasión. Todas estas sensaciones tan intensas ocurrieron en unos 90 minutos, el tiempo en el que Mon Laferte mostró a los centenares de personas que rozaron el lleno en el Teatro García Barbón no solo su increíble voz, sino esa versatilidad de estilos que permite ir hasta los ritmos más tradicionales de la música latina a una parte más próxima al pop y al soul.

El recital tuvo dos partes. La primera fue la de conocimiento. Dos lámparas de mesa y una luz roja aderezaban el tramo intimista con el que arrancó Mon Laferte. La chilena aprovechó este tramo inicial para recordar a su abuela Norma, nombre de su próximo álbum. Heló el corazón de los asistentes con “El cristal” y “La Trenza”, temas dedicados a ella. Letras desgarradoras que fueron el preludio de la pasión que se desataría poco después.

Mon Laferte estaba como en casa. Banderas chilenas ondeaban entre las butacas del Teatro García Barbón. La cantante quería marcha. El proceso intimista había terminado. Había surgido la chispa del amor. La interacción con el público era constante. “Tocaría algún tema de mi próximo disco, pero sé que lo van a grabar y me van a echar bronca”, decía irónicamente Laferte. Sí sonaron “Por qué me fui a enamorar de ti” y “El beso”. El concierto ya era una fiesta.

Mon Laferte se adueñaba del escenario a través de sus movimientos latinos. La confianza con su público ya era total. Dio una breve clase de canto y sintió el cariño de sus fans cuando se sentó a interpretar en el borde del escenario. En ese momento, dos niñas acudieron junto a ella para saludarla y quedarse junto a su ídolo. Irene y Leonor también formaron parte del show. Se unieron a la coreografía de Laferte y su banda. “Se vienen conmigo de gira”. Las niñas no dudaron en responder afirmativamente ante las risas de los asistentes.

La comunión era total. Es lo que buscaba Mon Laferte. “No te fumes mi mariguana” fue el tema divertido de la velada. No por el título, no se confundan, sino por la fiesta que desató la chilena, que incluso en la parte final del canción se olvidó de la letra. “Fumar tiene estas cosas”, señaló con naturalidad Laferte.

Todo iba sobre ruedas. Mon Laferte estaba salvando con nota el primer espectáculo de su gira por Europa. “Cúrame” -el tema en realidad se titula “Amárrame”, exclamaba un asistente desde uno de los anfiteatros. La artista se reía. Accedía a la petición, pero ponía una condición para interpretar el tema con el que ganó el Grammy Latino el pasado año a la “Mejor Canción”. “La canto si se ponen TODOS de pie a bailar”. El público accedió. Venció ese pudor que hay en los teatros de olvidar la butaca y dejar que la música invada nuestros cuerpos. Desde ese momento, los asistentes siguieron de pie para bailar y disfrutar junto a Mon Laferte con la primera gran noche europea del actual fenómeno de la música latina, una velada que concluyó con “Mi buen amor”, tema grabado junto a una leyenda de la música nacional como Enrique Bunbury.

Fueron 90 minutos de amor y pasión. Mon Laferte admitió esa conexión. “Ha sido una noche tan bonita que podría componer una canción”. Poco después dela espectáculo, colgaba en su perfil en Instagram dos imágenes en el hall del Teatro García Barbón que confirmaban que Cupido había hecho su trabajo. “Estoy feliz. Me enamoré de Galicia”. El amor es mutuo.

Un comentario

  1. Ella fenomenal! El sonido un suspenso.

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