Dhogs, el thriller gallego que ha dejado huella en el OUFF y en toda Europa

Presentación en Ourense de la película Dhogs // DANIEL GALLEGO

Dhogs. Ni es una errata ni es un guiño para conquistarles la mente. Eso es cosa de Andrés Goteira y su reparto, que han permitido con esta película que el cine gallego presuma de un thriller que ha marcado la primera jornada del Festival Internacional de Cine de Ourense. Metropolitano.gal estuvo en el popular certamen de la ciudad termal y, cómo no podía ser de otra manera, ha degustado Dhogs y otra película, Balnearios, dirigida por el argentino Mariano Llinás. Las críticas de los filmes y del concierto de los gallegos Puma Pumku, a continuación:

¿NO TIENES EL SERVICIO DE ALERTAS DE WHATSAPP?
Saber todo lo que ocurre en Vigo y su área metropolitana es ahora más sencillo, rápido y directo.

Darme de alta <> Quiero saber más

Dhogs

22 de octubre. Auditorio Municipal de Ourense. 17:00

País: España

Año: 2017

Duración: 85 minutos

Director: Andrés Goteira

Guión: Andrés Goteira

Música: Germán Díaz

Fotografía: Lucía C. Pan

Reparto: Melania Cruz, Miguel de Lira, Antonio Durán “Morris”, Carlos Blanco, Iván Marcos, Roi Gantes, María Costas y Xosé López

Género: Thriller

Sinopsis: “Mientras un extraño personaje cruz las calles de la ciudad al volante de un taxi, en el bar de un lujoso hotel está Álex, una mujer que disfruta de una última copa, inconsciente de los sucesos que la arrollarán en las próximas horas. Una fugaz aventura con un ejecutivo la llevará a una espiral de violencia sin sentido aparente, obligándola a recorrer una senda de
sufrimiento fuera de su control”.

1. Dogs: Animales sumisos y obedientes.

2. Hogs: Animales sucios y perversos.

Nos decían en la presentación de esta película, la misma mañana de su proyección, que tras recorrer esta obra a lo largo de los últimos meses algunos de los principales festivales de cine a nivel europeo, la prensa especializada no tardó en encontrar un nombre muy propio con el que comparar a su director, Andrés Goteira: Michael Haneke, uno de los máximos referentes del cine en Europa.

La comparación, a pesar de suponer un peso tremendo con el que cargar a las espaldas para cualquier director de cine, más todavía si por el momento sólo tiene una película en su haber, como es el caso que nos ocupa, en cuanto ejecución, no podría ser más adecuada. Sus 85 minutos de duración nos recuerdan, casi al completo, al austríaco. No como algo negativo, jamás como plagio, probablemente ni como homenaje inconsciente. La clave y el punto que articula sus semejanzas está en las sensaciones, en lo perturbadoras que llegan a resultar la mayor parte de las escenas, sin caer en ningún momento ni en el morbo barato ni en el resultar “oscuro” por el simple hecho de aparentar.

La película podrá gustar más o menos, al igual que todo en esta vida, pero hay algo innegable: Cumple con su objetivo.

Minutos antes de que comenzase el metraje, ya en el Auditorio Municipal, subía al escenario el padre de la criatura y explicaba que la película podría levantar un mayor o menor número de pasiones entre el público. Hasta aquí todo normal. Pero que eso no “le importaba”, dentro de lo que cabe. Él, afirmó, busca “provocar una reacción en los espectadores, que la película despierte distintas emociones en las personas que la están viendo.”

Y lo consigue. La película, dividida en capítulos, se va revelando, poco a poco, como un mundo dentro de otro mundo, y así sucesivamente. Lo que en un primer momento parece una historia normal resulta ser, tras unos minutos, una obra de teatro. La cosa, sin embargo, no queda ahí tras esa primera vuelta de tuerca, pues descubriremos, ya al final de la película, que lo que está sucediendo en esa obra de teatro es, a su vez, un videojuego en el que la persona frente a la pantalla puede elegir entre los distintos personajes que vamos viendo y darles, de entre las distintas opciones disponibles, el destino que más le plazca, por muy cruel que resulte, llevándonos a tratar el tema de la vida de una buena parte de la población siendo manejada y sometida por terceras personas a las que no ven y cuya existencia ni tan siquiera conocen.

La atmosfera es tensa en todo momento, con una fotografía, muy a menudo, oscura a más no poder, envolviendo al espectador e introduciéndole completamente en lo que se está contando. Por momentos llega a ser imposible apartar la mirada de la pantalla, siendo un buen ejemplo de ello esos hipnóticos y a la vez interminables minutos en los que, sin tener ningún dato que invite a pensar que el personaje de Melania Cruz (DESCOMUNAL a lo largo de toda la película) se encuentra en el interior del coche conducido por el individuo que la noche anterior comenzó a perseguirla, es imposible dejar de prestarle atención a éste, gracias al genial juego de cámara llevado a cabo, que hace pensar en todo momento que estamos a punto de presenciar el final de la tragedia que se nos sugiere breves momentos antes.

La música, presente a lo largo de la mayor parte de una película en la que, por otra parte, los diálogos son muy escasos, ayuda a completar las inquietantes imágenes que desfilan frente a nuestros ojos.

Sin duda, un gran primer paso para un Andrés Goiteira que, junto al resto de su equipo, se marchó, tras varios minutos de aplausos, ovacionado por un Auditorio que acabó rendido a sus pies.

Balnearios

Año: 2002

Duración: 80 minutos

País: Argentina

Director: Mariano Llinás

Guion: Mariano Llinás

Música: Gabriel Chwojnik

Fotografía: Lucio Bonelli

Reparto: Verónica Llinás, Mario Mactas, Alejandro Zucco y Cesar Zucco

Género: Documental

Sinopsis: “Una extravagante y risueña enciclopedia de costumbres e historias de los balnearios de Argentina. La idea de ciudades dedicadas únicamente al ocio, al agua y al descanso, deshabitadas en invierno y atestadas en verano, y plagas de ornamentos y nombres marinos, resulta, en cierta medida, fascinante. Es dicha fascinación la que rige este film”. ¿Puede llegar a resultar entretenida una película de hora y veinte sobre balnearios (lo equivalente una ciudad de vacaciones, tipo Benidorm, en España) a un público que no tengan ninguna relación con estos? La respuesta, si es el proyecto recae en las manos del argentino Mariano Llinás, es indudablemente que sí.

Es muy posible que nos encontremos aquí ante una de las propuestas más peculiares de todo el festival, dentro del foco que la organización ha decidido poner sobre el director de Buenos Aires con la proyección, fuera de concurso, de tres de sus películas.

La obra, que defiende, como hizo tras su finalización el director en persona, que todo lo contado en ella es cierto, tiene unos primeros 40 – 50 minutos de vértigo, con una voz en off, acompañada de imágenes que en ningún momento decaen, contándonos historias relacionadas con estos Balnearios a lo largo de la geografía argentina. El problema, que no niego que es muy posible que sea personal, lo encuentro en el tramo final de la película, desde el momento en el que se centra en Zucco. No voy a negar que el personaje sea interesante, que lo es, pero es a partir de su introducción cuando la película cambia completamente y se convierte en algo que no tiene nada que ver, en mi opinión, con lo anteriormente presentado. Las historias previas, contadas casi sin tiempo a reparar en ellas antes del comienzo de las siguientes, con imágenes pasando a la velocidad de la luz, adquieren ahora un tono mucho más sosegado, encontrándonos aquí con un personaje curioso al que, sin embargo, no creo que se le consiga sacar el suficiente jugo como para dedicarle prácticamente la mitad del metraje.

El tramo final, por suerte, y a pesar de bajar bastante el nivel, no llega a suspender, dejándonos el regusto de que el proyecto podría haber alcanzado cotas mucho más altas, pero sin que por ello llegue a decepcionarnos completamente esta película, que en Argentina goza de bastante fama, se vaya al traste en ningún momento. Mariano Llinás, siempre genio y figura, comienza así este reconocimiento a su carrera que la ciudad de Ourense, muy merecidamente, le rinde.

Música para la primera jornada del Festival de Cine Internacional de Ourense

Terminábamos la jornada de hoy con el concierto que los gallegos Puma Pumku ofrecían de forma gratuita en el bar El Pueblo, enmarcado dentro de las muchas actividades paralelas que el festival organiza como complemente a la proyección de películas. Los de Santiago desplegaron a lo largo de hora y cuarto, aproximadamente, su música de corte psicodélico, combinando temas de su primer y, por el momento, único álbum, con algún pequeño adelanto de lo que, podríamos esperar, forme parte de un próximo proyecto de los prometedores músicos.

Ante una sala completamente llena y con un juego de luces de primer nivel, el sonido no quiso faltar a la cita, estando sobresaliente a lo largo de todo el concierto, siendo el resultado un concierto de primer nivel por parte de estos chicos de Santiago que, sin duda, no dejan de cosechar éxitos cada vez que se suben a un escenario.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*