María Dolores Rivera: "Cada nombramiento de una mujer es una victoria para el feminismo"

María Dolores Rivera Frade, este es el nombre que va a marcar un antes y un después en el ámbito judicial gallego. La magistrada se estrena este viernes como la primera mujer presidenta de Sala de lo Contencioso-Administrativo del TSXG, una labor que afronta con “independencia, imparcialidad y responsabilidad”, consciente de que su nombramiento “es una manifestación más de la lucha por los derechos de la mujer y representa un paso importante en las políticas de igualdad”. Cuando empezó en la carrera judicial en 1992, nunca se imaginó que llegaría a alcanzar el puesto que ocupará durante los próximos años.

¿Qué supone para usted ser la primera mujer presidenta de sala del TSXG? ¿Se lo llegó a imaginar alguna vez cuando empezó su carrera judicial?

Ser la primera mujer presidenta de sala del TSXG tiene para mí un doble significado: el primero, ser la imagen de la mujer que ocupa un puesto que pertenece a la cúspide del organigrama judicial dentro del ámbito judicial gallego, y, el segundo, representar un paso importante dentro de las políticas de igualdad de mujeres y hombres. Cuando ingresé en la carrera judicial en 1992 no podía imaginar que alcanzaría un puesto de esta naturaleza. Era muy joven y no tenía ambiciones, mi prioridad era aprender y trabajar.

¿Qué retos cree que son más urgente atender en el ámbito judicial en la actualidad?

Los datos que ofrece el sistema de Información de la Unidad de Atención al Ciudadano del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) demuestran que en 2018 (último año del que se dispone de datos) los motivos con más número de quejas cursadas por los ciudadanos fueron los relativos al “derecho a una tramitación ágil de los asuntos que les afecten y a conocer las causas de los retrasos”.

Este dato demuestra que las normas procesales no garantizan un proceso rápido. Una justicia rápida y de calidad exige una mejora de la técnica legislativa que permita a su vez la elaboración de leyes que ofrezcan una solución ágil a los conflictos que se plantean ante los juzgados y tribunales. Además, el manejo de las TIC debe estar orientado a conseguir una justicia tecnológicamente avanzada.

¿Cómo estima que la visibilidad de su cargo puede influir en el movimiento feminista actual?

Todo nombramiento de una mujer para ocupar cargos discrecionales constituye una manifestación más de la lucha por los derechos de la mujer. Estos nombramientos pueden influir en el movimiento feminista actual en la medida en que son considerados como los motores de los cambios sociales, y sin ellos no se hubiese podido avanzar en el reconocimiento del derecho de igualdad y a la no discriminación por razón de sexo. De tal manera, cada nombramiento representa una victoria para el feminismo y un importante avance.

¿Por qué eligió usted este camino? ¿Qué profesión le hubiera gustado desarrollar si no hubiera iniciado la carrera judicial?

Desde que era una estudiante, los temas de actualidad siempre despertaron interés en mí. Tener interés por las ideas, opiniones o reflexiones que tanto los analistas como la sociedad en general aportaban en los debates públicos, en los medios de comunicación, en círculos de debate…me permitió conocer los problemas y conflictos que atravesaba la sociedad y valorar soluciones. Esta es la razón por la que, de no haberme decantado por la licenciatura en Derecho, hubiese escogido la licenciatura en periodismo. Una vez terminados los estudios en Derecho, la profesión de juez se acomodaba a aquel esquema que tanto me atraía, de escuchar, valorar y resolver.

Las mujeres suponen el 53% del colectivo de la carrera judicial, ¿cree que tienen la presencia que les corresponde en el mundo judicial o su imagen a ojos de la sociedad es de inferioridad frente a sus compañeros varones?

El acceso de las mujeres al empleo público y, en particular, a la carrera judicial, debe de recibir el máximo reconocimiento desde el momento en que ese acceso se hace a través de un sistema de oposición en condiciones de igualdad con los demás participantes.

La justificación de una mayor participación femenina va unida, en la mayor parte de los casos, a la necesidad de buscar una estabilidad en el trabajo que suponga a su vez una estabilidad económica a la hora de formar una familia y de asumir unas responsabilidades familiares. Lo que la sociedad valora negativamente es que la presencia femenina disminuya cuando se trata de puestos integrados en la cúpula de la carrera judicial.

¿Qué tres valores principales aplica en el ejercicio diario de su trabajo?

Tres valores comunes al ejercicio de toda actividad profesional: el compromiso, el esfuerzo y el respeto, presididos a su vez por tres principios propios del ejercicio de la función jurisdiccional: la independencia, la imparcialidad y la responsabilidad.

En el CGPJ no se cumplen criterios de selección paritaria de los posibles candidatos a las plazas del Supremo y España es de los países europeos con menos mujeres en las cúpulas judiciales. ¿Cómo cree que se puede revertir esta situación? ¿Le gustaría ascender en la escala de poder dentro de su profesión?

Esto no es del todo así, pues en las convocatorias para la selección de candidatos a las plazas del Tribunal Supremo sí se recoge expresamente la necesidad de tener en cuenta las circunstancias de género en la ponderación de los méritos para dar cumplimiento a lo dispuesto en la Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la igualdad efectiva de hombres y mujeres.

El problema se traslada a la fase de valoración de los méritos presentados por los candidatos. El acceso a estos puestos ya no es a través del sistema de oposición sino a través de un concurso de méritos, en donde se valoran actividades como docencia, publicaciones, ponencias, colaboraciones, etc…de los que muchas juezas y magistradas carecen pues la dedicación a las responsabilidades familiares les restan tiempo para dedicarse a esas otras ocupaciones.

Mis planes de futuro solo tienen un objetivo: desempeñar el cargo de presidenta de la Sala de lo contencioso-administrativo del TSJG con la máxima dedicación y esfuerzo. Y como servidora pública, espero hacerlo a satisfacción de la ciudadanía y de todos mis compañeros.

María Dolores Rivera Frade
Los primeros pasos de María Dolores Rivera Frade fueron desde sus inicios en 1992 hasta el 2000 como titular de los juzgados de primera instancia e instrucción en Vilagarcía de Arousa y L’Hospitalet de Llobregat.

Hasta 2010 ejerció en los juzgados 1 y 2 de lo Contencioso-Administrativo de Santiago de Compostela, a la vez que compatibilizaba su profesión con su tarea como docente en la USC (Escuela de Práctica Jurídica, departamento de Derecho administrativo, departamento de Derecho Público) impartiendo clases de Derecho Administrativo y en el máster de Abogacía, además de participar como ponente en decenas de cursos y seminarios.

A partir de ese año ocupó una plaza en la Sala de lo Contencioso-Administrativo del TSXG, que desde hoy presidirá.

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