Aysedeniz Gökçin y Carlos Rodríguez fusionan en Vigo música clásica y rock

Vigo posiblemente recuerde para siempre el décimo aniversario de la Orquestra Vigo 430. La agrupación ha preparado un recital que quiere ser eterno, dejar un legado entre los asistentes. El espectáculo contará con dos protagonistas. La pianista turca Aysedeniz Gökçin y el director Carlos Rodríguez. Ambos son dos jóvenes talentos (30 y 25 años, respectivamente). Su propuesta que saldrá a escena este viernes 14 de diciembre a las 20:30 horas en el Teatro García Barbón, el escenario ideal para acoger el estreno de una cita que se podría considerar revolucionaria: la simbiosis entre la música clásica y la música pop-rock.

“Bohemian Rhapsody”, “Viva la vida” y temas de bandas como Muse o Pink Floyd hasta pasar a Mozart. Ese cóctel será desde el primer minuto. La experiencia será inolvidable. Será como un antes y un después para todos. Su objetivo es acercar la música clásica a las nuevas generaciones, incluso a rejuvenecerla. Los asistentes no solo degustarán himnos de la historia del rock en un concierto para el piano de la talentosa Aysedeniz Gökçin, sino que un ordenador también será “protagonista”, un “instrumento” más para convertir ese trayecto en un viaje hacia una nueva dimensión musical. El germen de esta unión de estilos nació en una tesis de la pianista turca al ver a Franz Liszt como un “rock star” de la época. Ese enlace entre épocas se convertirá en realidad esta tarde en el Teatro García Barbón. Metropolitano.gal conversó con Aysedeniz Gökçin y Carlos Rodríguez antes del recital.

– ¿Cómo será ese viaje de ir de la música de Mozart a la música de bandas como Queen, Pink Floyd o Coldplay?

– Es un viaje que tampoco será cronológico. No se empezará desde Mozart. De hecho el espectáculo arrancará con Pink Floyd antes de empezar con Mozart y posteriormente se pasará a Muse, un grupo cuya música está muy influenciada por el romanticismo.

– ¿Es difícil hacer el cóctel entre géneros?

– Es duro. Porque no estamos buscando copiar algo que ya existe. No queremos hacerlo original porque ya existe. Tenemos que el disco del grupo. Tenemos el DVD si queremos verlo en directo. Entonces el objetivo es fusionar nuestro lenguaje con el pop-rock. Y esto al final es un concierto para piano en el que aparecen grupos como Muse. Los arreglos son originales. No son transcripciones literales. Hay improvisaciones. Hay composiciones nuevas dentro de cada composición. No intentamos imitar. Hacemos algo propio atrayendo a un nuevo público con la música que ellos conocen.

De hecho, la música clásica tiene mucho más que ver con el rock de lo que pensamos. Están adaptadas a otros instrumentos, pero hay mucho en común.

– ¿Cómo han ido los ensayos?

– Pues es especial porque ha sido un año de desarrollo y ahora lo vemos convertirse en algo fehaciente. Es un reto porque como músicos clásicos estamos aprendiendo a leer un lenguaje musical nuevo. Pulimos los detalles y hemos dejado todo muy fino para que sea una experiencia de calidad.

– Carlos, ¿qué supuso ver “Bohemian Rhapsody en el recital de esta tarde?

– Me impactó lo transgresor que fue hacer la canción “Bohemian Rhapsody” en los 70. El arreglo que teníamos para Queen incluía otras canciones, pero muy poco de esta. Así que llegué a casa y lo cambié. Estuve toda esa noche sin parar cambiándolo y lo probamos el otro día y salió muy bien. La película fue una inspiración, una decisión impulsiva pero que salió muy bien.

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