Las "víctimas" de los Entroidos de Vigo y su área

Misma fiesta, distintos desenlaces. Vigo y su área celebran una variedad de Entroidos casi única. Los focos se posan en Xinzo, Lanza o Verín, pero el sur de la provincia de Pontevedra posee una oferta diversa. La programación tiene similitudes. Eso es innegable, aunque la particularidad reside en el epílogo, en la forma en la que cada concello dice adiós a cada Entroido. Sardina, Meco, Momo, Lamprea, Xoubiña o Kiko son algunos de los inquilinos del "cementerio" que nos deja el Entroido cuando se despide de nuestras vidas.

Vigo y Redondela se entregan al Meco. Abogan por lo tradicional, por uno de los elementos más enxebres del Entroido. La urbe gallega guarda el secreto sobre quién será su Meco, un rol que en los últimos años ha tenido como principal actor al presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, mientras que la localidad de los acueductos se ha acordado del ministro de Fomento para denunciar la promesa incumplida de retirar el peaje en la AP-9.

La sardina es otro de los elementos más populares en estas fechas. En el sur de la provincia, Gondomar, Ponteareas y O Porriño recurren al pez para escribir el último capítulo de su Entroido. Sin embargo, la sardina no está sola en el camposanto que nos deja el Entroido. Moaña también se echa al mar para realizar un doble entierro: el de la sardina -para todos los públicos- y el de la Xoubiña -un sepelio destinado a los más pequeños-.

La comarca de O Baixo Miño se podría decir que es otro mundo. Tui hace un guiño al país vecino con el Enterro do Bacallau mientras que Tomiño cambia la tradicional sardina por la "Taíña", una especie de peces característicos de las aguas dulces del río. Por su parte, Salvaterra añade la lamprea al elenco de esta fauna "carnavalesca".

En O Morrazo cada concello aporta su elemento diferencial. Como comentábamos, Moaña combina la tradición de la sardina con ese guiño a los más pequeños con la xoubiña mientras que Cangas y Bueu se entregan a elementos completamente diferentes. El pájaro de mal agüero despide el Entroido de Bueu mientras que en el municipio cangués acuden a la sátira del Momo, el hombre que muere después de la fiesta, para poner el broche de oro al Entroido.

Nigrán, por su parte, recurre al Enterro do Kiko, un elemento que se transporta en un tradicional carro de bueyes, una propuesta que se ha consolidado como una alternativa al típico entierro de la sardina.

El Entroido tiene muchos finales. Tantos que incluso hay parroquias que despiden a su manera su festividad. Aldán tira por la tradición y elige al mejillón para decir adiós al Entroido mientras que en Chapela es un berete el encargado de echar el telón a una de la festividades más típicas y más importantes del año en Galicia.

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