El Atlantic Fest convirtió A Illa de Arousa en un paraíso indie

Galicia tiene ganas de música en directo. Lo volvió a demostrar una vez más en una edición del Atlantic Fest que consiguió colgar el cartel de “no hay billetes” ya con algunos días de antelación. Ni el mal tiempo inicial, que luego tornó en sol por la tarde este sábado 27 de julio, alejó a los asistentes de una cita que estuvo marcada por la música nacional, sólo rompiendo con esto durante la jornada el neozelandés Marlon Williams.

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Pocos festivales pueden presumir de reunir en un mismo día a los padres del indie español, como lo son Los Planetas, y a uno de sus hijos más directos, como en el caso de Love of Lesbian; pero antes de llegar a estos dos grupos hubo mucho más en lo que fue un día cargado de música ya desde primera hora de la mañana.

En lo que a platos fuertes se refiere, podríamos decir que la fiesta comenzó con Nacho Vegas, a las 15:15 horas, en lo que seguro resultaba un horario un tanto extraño para el asturiano. Ya con el sol empezando a brillar en el recinto del Atlantic Fest, y pese al cierto calor que se notaba en el interior de la carpa principal, Vegas salió con su habitual vestimenta trajeada, preparado para darlo todo ya desde el principio, sabedor de que apenas contaba con una escasa hora de tiempo. Pese a ello, el músico no fue a lo fácil, y continuó apostando por los temas de su más reciente disco, Violética (Ser árbol, Ideología o La última atrocidad, en la que, al igual que en el álbum, salió a cantar Maria Rodés, también presente en el cartel del festival), aderezados con algunos de sus grandes clásicos, como La gran broma final o Cómo hacer crac, en lo que fue un concierto corto, pero intenso, quedando todos los presentes más que satisfechos.

Pocos minutos después, y ya en el Escenario Mahou, se dejaba ver Soleá Morente, con su siempre particular combinación de flamenco y pop rock. La cantante, sabedora de su condición de diva, se presentó a la cita con unas gafas de sol que apenas apartó de su rostro y con unos enormes tacones con los que no dudó, ni lo más mínimo, en taconear en ciertos momentos del concierto. Con un público completamente entregado, y sólo superado en ese sentido por una artista que lo dio todo, podríamos decir que el de ella fue uno de los conciertos más intensos de todo el festival. Sin duda alguna, una experiencia en directo recomendable.

A las 17:05 llegaba al escenario principal La Bien Querida, caracterizada por un estilo ligero, ideal para esa hora, dejando relucir su calmado indie rock. En el escenario principal pudimos escuchar algunos de sus grandes éxitos, como Dinamita, que el público en todo momento acompañó, junto a temas de su último disco, Fuego, también muy presente en el recital. Todo esto se vio acompañado por uno de los grandes momentos del día, cuando Jota, cantante de Los Planetas, se presentó en el escenario para cantar junto a ella “Recompensarte”. Y es que la relación artística entre ambos ya viene de varios años atrás, con colaboraciones del uno y de la otra en ambos grupos, y una oportunidad así, con ambas bandas en el festival, era algo que no se podía dejar pasar.

La gran sorpresa para todos aquellos que no las conocíamos llegó de la mano de Mourn, que atronaron el Escenario Mahou a partir de las 18:05. El grupo, con un estilo en todo momento muy aguerrido, y cercano al punk, recordando en ciertos momentos a grupos como Nirvana, dejó más que claro, a todos los pesimistas, que mientras sigan saliendo bandas como ésta, el rock es completamente imposible que muera. Ni el haber dormido esa noche en la caravana de camino al Atlantic Fest en un viaje de 12 horas de duración, ni el calor que ya hacía en la carpa a esa hora de la tarde o el haberse olvidado el setlist impidieron que las barcelonesas se convirtieran, sin duda alguna, en el grupo revelación del festival. Ojito con ellas, porque nos pueden dar muchas alegrías en los próximos años.

Era el turno entonces para Marlon Williams, y si Mourn había encantado al público con su potente sonido, la apuesta del neozelandés iba a ir en todo momento por otros derroteros. Con un estilo folk y country, en el que de vez en cuando también se dejaban notar unas guitarras eléctricas de sonido blues, la música del cantante resultó del agrado de un público que disfrutó, y mucho, con él en el escenario principal, bromas incluidas con respecto a improvisadas arañas que se dejaban ver en los micrófonos incluidas.

Tras él se plantaban en el Escenario Mahou The New Raemon, y demostraron que su apuesta musical ya está más que preparada para llegar a los espacios principales de los festivales; y es que estamos hablando del primer grupo que, a lo largo del día, consiguió llenar por completo cualquiera de los dos escenarios del Atlantic Fest. Con una propuesta que sobre el escenario llega incluso a tener hasta a seis músicos al mismo tiempo, el grupo supuso una de las sorpresas en cuanto apoyo de un público que no dudó en ningún momento a la hora de cantar las letras de la banda barcelonesa, disfrutando de su indie rock hasta ya pasadas las 21:00 horas, cuando el sol comenzaba, por fin, a bajar, dando algo de tregua.

Y de si padres e hijos del indie español hablamos con respecto a Los Planetas y Love of Lesbian, en la jornada del sábado, y con un sonido ya muy alejado del de ambos, pero que no deja de ser una evolución del mismo, también pudimos ver a lo que podríamos denominar como nietos, en este caso en la figura de Dorian. Los catalanes se presentaron en el escenario principal a las 21:15 horas, siendo un rotundo éxito en cuanto a un público, completamente entregado y con ganas de darlo todo, que no dejó de corear a pleno pulmón todas y cada una de las canciones cantadas por la banda. A destacar un muy potente y llamativo juego de luces, acompañante ideal de la música del grupo, así como un muy buen sonido, puede que de los mejores del día, que hizo las delicias de todos los presentes. No pudo faltar, por supuesto, un tema como “A cualquier otra parte”, en el que la locura total llegó finalmente a desatarse, ni un fin de fiesta caracterizado por el lanzamiento de globos gigantes que no pudo dejar a la gente más contenta.


Y entonces se hizo noche, y la hora prácticamente había ya llegado. No faltaba casi nada para los conciertos de Los Planetas y Love of Lesbian, lo que provocó que el recinto se fuera llenando, paulatinamente, hasta alcanzar su tope. Amenizaron la espera hasta las 23:55, Hickeys en el Escenario Jägermusic y Apartamentos Acapulco en el Mahou, y a esa hora, de forma puntual, aparecieron en el escenario principal los granadinos, con una puesta en escena siempre caracterizada por una oscuridad prácticamente total, dejando, sobre todo a Jota, en la penumbra, dotando al recital de un carácter todavía incluso más íntimo de lo que la propia música del grupo consigue que sea. Con un sonido, por desgracia, algo embarullado, lo del sábado volvió a ser, incluso con incorporaciones de canciones pertenecientes a discos recientes (caso de “Islamabad”, que ya se ha convertido en un auténtico clásico), un viaje a plena década de los 90, no pudiendo faltar el habitual vistazo a dos eternos inmejorables de la música española, como lo son “Súper 8” y “Una semana en el motor de un autobús”, con temas como “Segundo premio” o “De viaje”. No faltaron tampoco canciones como “Corrientes circulares en el tiempo”, “Pesadilla en el parque de atracciones” o “Santos que yo te pinté”, en lo que seguro que hizo que, más de uno, se despertara hoy afónico.

Por último, la traca final. Las ganas de ver a Love of Lesbian son siempre máximas, por mucho que, como en el caso del sábado, fuera necesario el irse hasta las 02:10 de la mañana para ello, y esto quedó más que patente en un público del que desapareció cualquier muestra de cansancio una vez que los de Santi Balmés se subieron al escenario. Con un sonido ya mejor que el de Los Planetas, los catalanes asaltaron el Atlantic Fest a base de temazo puro y duro, sonando auténticos clásicos de su discografía como “Incendios de nieve”, “La noche eterna” o “Allí donde solíamos gritar”. Por el medio hubo también tiempo para algún que otro discurso de carácter más político, llamando a la sociedad a evitar que ciertos “casposos” hagan que la “sociedad retroceda varias décadas”. El fin de fiesta definitivo llegó con la aparición sorpresa de un Iván Ferreiro con el que tocaron “Planeador”, provocando el delirio más absoluto en un público que no pudo quedar más contento. La jornada más fuerte del Atlantic Fest había llegado a su fin, y lo hizo de una forma inmejorable.

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