Como si de un documental de La 2 se tratara, los vecinos y vecinas de la calle Santa Marta han pasado las últimas semanas asomados a la ventana. Durante esta primavera, una pareja de gaviotas se mudó al barrio para construir su nido. No eligieron mal, decidieron instalarse en lo que en un futuro será el Barrio do Cura. Sin embargo, son ahora todo un obstáculo para el proyecto.
Un día de abril esta pareja apareció en los restos de lo que antes era el restaurante Casa Roucos. Allí crearon su hogar y durante semanas incubaron los huevos de los que más tarde saldrían tres crías. Unas aves tan pequeñas y de plumaje tan mullido que casi parecían de peluche. No es extraño que despertaran la curiosidad de los vecinos y vecinas, la vida se abría paso justo enfrente.
Pero la naturaleza no entiende de finales felices, tan cruda que desgarra. En cuando los polluelos comenzaron a andar, uno de ellos se precipitó al interior de la parcela. Durante ese primer día, sus padres bajaban recurrentemente, aunque poco podían hacer por él. Pasada la noche, los esfuerzos se concentraron en los dos supervivientes. Un trágico final que se repetiría no mucho después para otra de las crías, solo quedaba una pequeña gaviota viva. Un animal que fue bautizado por algunos vecinos y vecinas como "Chiña", inspirado en la nueva mascota del Celta.

Mientras todo esto sucedía, la promotora del Barrio do Cura puso en marcha el nuevo paso del proyecto. Para ello, perimetró parte de la parcela para comenzar a derribar el muro de las calles Llorente y Santa Marta. Sin embargo, esta familia de gaviotas impide terminar la tarea. Está prohibido manipular los nidos sin autorización, algo que debe realizar la empresa subcontratada por el Concello de Vigo.
Los vecinos ya trataron de solicitar protección para Chiña y su familia, temían que las obras pusieran en peligro su vida. Pero recibieron una negativa por parte del Concello, debe requerirlo la empresa propietaria de los terrenos. Por eso, decidieron informar a la promotora, quien activó el protocolo para poder continuar con los trabajos.
Desde principios de junio, cuando se solicitó la intervención de la empresa de retirada de nidos, han pasado varias semanas. En este tiempo, los vecinos y vecinas han sufrido la pérdida de las dos pequeñas gaviotas. Pero también han aprendido del ciclo de la vida. Ahora, solo esperan que Chiña y el resto de la familia puedan vivir en paz, en el Barrio do Cura o en cualquier otro lugar. En el momento en el que se ha redactado esta noticia, el nido sigue en el mismo lugar mientras las obras apuran cada metro hasta él, ningún operario se ha pasado por la zona.

Pese a la imagen que los vigueses y las viguesas pueden tener de estas aves, en realidad la gaviota patiamarilla se encuentra en una situación de declive, tal y como señala SEO Birdlife. De hecho, esta especie se considera NT – Casi amenazada según el Libro Rojo de las Aves de España 2021.
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